VACIADERO
DE
BASURAS & QUEMA
AL AIRE LIBRE
Con el transcurso de los años todo
aquel ecosistema fue sufriendo las
consecuencias
de
la
contaminación provocada por la
gran cantidad de basuras que
comenzó a arrojarse allí. De este
modo, una buena parte del bañado
fue invadido por las ratas y las
moscas.
La quema al aire libre que se
practicó durante años en el
vaciadero de la calle Lafuente (Ver foto), levantaba un denso e infecto humo que los vientos
esparcían sobre las casas de los alrededores. Así se fue diezmando paulatinamente la flora y la fauna
del bañado, que en pocos años resultó casi nula. Surgió la proliferación de hombres mujeres y niños
que encontraron en el vaciadero su sustento guareciéndose en precarias viviendas o refugios que
construían con los mismos desperdicios que allí encontraban (Papeles, trapos, latas, huesos y vidrios
entre otras cosas). Periódicamente pasaba el carro de la fábrica que les compraba todo, situación que
subsistió bien entrada la segunda mitad del siglo pasado.
Ante la visita de un juez de menores en la década del 40 por el lugar solicitó a la Municipalidad y a
la Jefatura de la Policía la adopción de medidas para terminar con la situación; la policía sólo impidió
el acceso al bañado de mujeres y menores de edad mientras que a los hombres se les permitía con
restricciones.
RELLENADO
BAÑADO
DEL
Otra forma de eliminación de
desperdicios que se utilizó en el
Bajo Flores
fue un precario
método de relleno sanitario.
Combinando basuras sin incinerar
con cenizas del horno4 se
rellenaron extensas zonas del
bañado y se recuperaron poco a
poco las tierras bajas y anegadizas.
Desechos metálicos de todo tipo
afirmaron calles y formaron base a
las posteriores construcciones del
barrio:
chasis
retorcidos,
guardabarros con mil abolladuras, hierros doblados y todo el chatarrerío posible se volcó en esas
tierras.
4
Hornos de ladrillo