Mictlantecuhtli número cero RevistaAntropologica2 | Page 30
El día.
Carlos Eduardo
Guzmán
Llegó la tarde aquel día de otoño, las hojas de cada árbol del vecindario
yacían en la banqueta, el viento soplaba de una forma peculiar y por la calle
se podían ver a los niños jugar con la pelota o en su bicicleta pero algo
estaba raro allí.
A unos metros de ellos justamente debajo de un grande árbol estaba él,
sentando con las piernas estiradas viendo las hojas ser llevadas por el
viento. ¿Quién es?, Él es “Güero”, o al menos así era conocido por sus
amigos y vecinos de aquella calle principal. “Güero” era un pequeño de tan
sólo 7 años de edad, se reconocía fácilmente ya que siempre estaba
acompañado de su perro, le llamaba “ruidoso” ya que siempre se la pasaba
ladrando como todo perro. A parte él tenía un cabello muy peculiar, un
color bastante impactante. Su cabello era pelirrojo y esas pecas que estaban
esparcidas por su rostro lo hacían único
Un día, el se decidió a jugar con sus amigos del vecindario, era la primera
vez que lo hacia y como de costumbre dejo al “ruidoso” debajo del mismo
árbol.
-Oye, “ruidoso”. No te muevas de aquí, sólo me iré unos minutos.
Le dijo al perro. A todos ahí se les hizo raro verlo jugar, ya que el siempre
se la pasaba debajo del árbol sentando junto con su mascota. Pasaron quizá
unos treinta o cuarenta minutos para cuando quiso volver a sentarse ahí en
el lugar de costumbre, cuando se dirigía hacia allí, con la miraba baja no lo