Ismael Sierra Estrada protegidos por medio de sueño nuestro padre.
Nuestro pariente nos avisaba como debíamos hacer. Y además mi hermano era un rezador grande. Si no fuera por eso nos hubieran acabado.
Un día, yo le dije a mi hermano, que porque no íbamos para Miraflores clandestinamente, por una pista que existía en el rio Apaporis, que era del trabajador de Carlos Ledher, y que nosotros conocíamos ese señor.
Me acuerdo tanto cuando yo estuve por allá. Esa gente tenía tantas armas que parecía como si fuera soldado. Mejor que soldados.
Mi hermano no quiso. Prefirió estar ahí, e irnos para Vaupés. Así fue que nos trasladamos para nuestro territorio ancestral que era Acaricuara.
Vaupés es otra forma de vivir. Allá todo es difícil. Los paisanos que viven allá está acostumbrado a esa vida que tienen ellos.
Primero que todo, por ese parte del Vaupés, no se consigue pescado, tampoco hay marisco. Y por esto nos dio muy duro.
La gente viven allá porque ya se acostumbraron a vivir de esa forma. No hay trabajo. Nosotros llegamos allá con nuestros compañeros de luchas. Con nosotros llegamos 8 personas. Entre ellos había cuatro policías.
Intentamos organizarnos para poder vivir en esa parte del país.
En este departamento nunca pegó la coca, porque es muy difícil. La tierra de ese territorio es estéril, no produce nada. Hay muchas hormigas arrieras.
En la época de gusano de comer, como tapurú, el de siringa, el de tururí, y otros clases pequeñitas, la gente sale a recoger.
Ellos recogen por canasta y lo tuestan y lo guardan. Ese es su plato favoritos, por allá.
También come las pepas de umarí. Flores de chontaduro. Las pepas de siringa. Ahí una quiñapira que llaman tucupí, que lo hacen con manicuera.
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