Microhistoria de Miraflores Guaviare
Cuando llegué a Villavo de una vez fuimos para la Clínica Meta. Llegamos a esta clínica. Preguntamos donde se encontraba Fernando Sierra.
Y nos dijeron que estaba en la pieza 32.
Claro, había unos manes por fuera, cuidándolo a él. Los mismos cuando yo estaba herido. Y me preguntaron: ¿ quiénes son ustedes?.
Mi hermana dijo:“ Soy hermana de él. Somos hermanos del herido.”
Entramos una pieza, miramos mi hermano en la cama, como si fuera un robot. Estaba enyesado en todo el cuerpo de él. Lo habían enyesado, las manos, las piernas.
Tenía doce tiros en el cuerpo, y esto le costó mucha plata a mi hermano, para que el quedara normal.
Dos partes de su cuerpo tiene platino, en la mano derecha y en la pierna izquierda.
Esta guerra fue un sufrimiento muy grande para nosotros. Al mes subió mi hermano para Villavo a visitar a nosotros.
Y en esa visita, también fue baleado mi hermano en Villavo. Y nos dimos cuenta que estábamos rodeado de asesinos y nos iban a acabar.
Empezamos a conseguir compañeros de luchas. Hasta la fuerza pública para que nos custodiara y cuidara a nuestra familia.
Mi hermano también fue hospitalizado un mes en esa misma clínica, menos mal que no fue tan grave los tiros que le habían dado.
De un momento a otro nos fuimos a esconder a cumaral. Allí adquirimos unos apartamentos, y nos escondimos por tres meses ahí.
De allí empezamos a defendernos de las personas que nos estaba haciendo el daño.
Cuento esta historia porque nosotros por tradición ancestral somos 95