Microhistoria de Miraflores Guaviare
Al otro día salimos hacia Miraflores. Quedamos en un sitio llamado Lagos del Paso. Era una finca de un señor que se llamaba Pacho Benjumea.
Este también había tenido finca en Bacatí. Fue uno de los empleados también del señor Pablo Espitia. Era un barraconero cauchero, no pudiente. Aquí nos quedamos esa noche.
Al otro día como a las cinco de la tarde llegamos a Miraflores.
En ese tiempo existía, lo que ellos decían casetas comunales, donde los trabajadores de los caucheros llegaban a guindar las hamacas, cuando llegaba con los patrones de ellos.
En esa época había dos casetas de esas comunales. Unos para los que llegaba de abajo, y otros para los que llegaba de arriba.
Me acuerdo mucho, como a las seis de la tarde, nos fuimos a pasear por primera vez a Miraflores.
Yo era un muchachito que no sabía expresar castellano, simplemente mi dialecto. Era primordial para mí, porque venía de una maloca. Creo yo que tenía por ahí unos ocho años cuando llegué a Miraflores.
En esa época, existía dos almacenes: uno que era de don Pulido, y otro era de Plutarco Serrano. Esa era los almacenes que existía en esa época.
Había unas tienditas que era de don Luis Peña. Había uno de Marco Tulio Castañeda,
Hacia abajo había una señora que se llamaba doña Berenice. Esta mujer había sido mujer de la vida. Se retiró de ese trabajo. Lo que ella hizo fue montar una tienda y administraba ella misma.
También en esa época había una señora muy reconocida: Eugenia Mogollón. Y vendía cervecita también en su tiendita.
Había un restaurante, que era de la mujer de don Alcides Castañeda. Al otro lado de la pista, quedaba TELECOM.
Más hacia abajo, donde aterriza el avión, quedaba la casa cural. El 41