Ismael Sierra Estrada
El primer día llegamos a pernoctar a Mandi. No nos rindió nada el viaje porque veníamos cargados.
Al otro día madrugamos de Mandí, llegamos a Yuruparí. Y aquí nos tocó quedarnos. Porque para trasbordar este raudal, es un trabajo.
Duramos dos días pasando de un lado a otro. Porque Yuruparí es el primer chorro subiendo de Mitú a Yuruparí.
Y después de este salto sigue cachiveras. Llega la primera cachivera llegando de Caruru a Yuruparí. La primera cachivera se llama Cucaron.
Aquí entre estas dos cachiveras, hay una trocha para pasar la carga. Actualmente esto es ya una carretera y tiene una volqueta, para traspasar al otro lado.
Y el tercer día mi padre dijo:“ Tenemos que llegarnos a quedar así medio día, o sea por la tarde. Quedaremos donde Tío Barbas”.
Este era un cauchero muy famoso, renombrado en Mitú. Y terrateniente amigo de mi padre.
Precisamente ese día, llegamos como a las cinco de la tarde. Ese señor tenía una casa tan bonita, de dos pisos, grande.
Me acuerdo mucho, cuando nosotros arrimamos en el puerto de él, yo pensé que era un pueblo.
Tenía luz todas las casas, bien alumbradas. Y él estaba hablando por radio comunicación. No sé a dónde, pero estaba hablando.
Esa casa grande quedaba cerquita del puerto. Por lo tanto este señor reconoció a mi papá desde segundo piso.
Desde allá lo gritó cuando lo vio. Y dijo:
“¡ Oh belleza de Javier!, ¿ y ese milagroso?, ¡ No me conteste nada sino que salga. Salga, hablemos en mi casa!”
Fue mi padre el primero que salió de la embarcación. Y el señor bajó del 30