Foto: Mike Kollöffel
Cerca del bosque donde caminaban, vieron una casa, por lo que
Mekel le dijo a su hijo que irían a pedir que los dejaran dormir
durante esa noche en esa casa, y su hijo aceptó.
Cuando se acercaron a la casa salió de ella una anciana que de tanto
que le rechinaban los dientes, daba miedo, « ¿Qué desean ? »,
preguntó la anciana. « Disculpe », dijo Mekel « Podría usted dejarnos
dormir en su casa durante esta noche, ya que no podremos llegar a
casa, el camino es bastante largo. » « Lo único es que mi casa es
bastante pequeña y llegarán algunos de mis hijos más tarde, sólo si
aceptarán quedarse sobre dos tablas que se encuentran en el desván
y por favor no hagan ruido. » « Está bien, allí nos quedaremos, dijo
Mekel.
Cuando Mekel y su hijo decidieron descansar en el lugar que les
indicaron, repentinamente escucharon que la ancianita rechinaba sus
dientes sobre una piedra ; al buen rato empezaron a aullar los
coyotes, fue entonces cuando la ancianita dijo :
« Ya vienen mis hijos », y entonces alguien tocó la puerta, escucharon
la voz de una mujer que luego de aludar a su madre, la ancianita, le
contó que su esposo la había golpeado. La anciana se enojó :
« ¿Por qué te habrá golpeado? Ahora nos lo comeremos. »
« ¿Cómo lo haremos ? », le preguntó a su madre.
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acercarse nærme sig
anciana (f.) gammel dame
rechinar los dientes skære
tænder
tabla (f.) planke, plade
desván (m.) loft, loftsrum
indicar anvise
repentinamente pludselig
al buen rato efter et øjeblik
aullar hyle
tocar la puerta banke på
døren