Mi primera revista Laguna, Revista urbana – N° 2–Año 4 | Page 45
características, según las necesidades.
Comenzaremos por decir que “cuchillo”, dentro de los usos y costumbres criollas, es un
término genérico, para los instrumentos cortantes de puño.
Nos referiremos en principio, al más mentado de los “cuchillos” del gaucho, el que lo
define en el imaginario popular: el facón.
Sabemos que se supone que su nombre proviene del portugués: “faca”, y que “facón”
sería una faca grande. Siempre me he preguntado ¿Por qué tomaríamos el nombre de
nuestro cuchillo insignia del uso portugués, si la influencia que ellos tuvieron sobre la
Banda Oriental no afectó nuestras costumbres, a menos que haya entrado por nuestro
Litoral?
La cuestión es que del facón podemos decir que tiene una hoja de unos 30 a 40 cm de
largo y de 20 a 30 mm de ancho. Que termina en punta y que tiene filo de un solo lado,
teniendo en el opuesto un contrafilo que tiene apenas unos centímetros. Poseía
“guardamano” en “S”, recto o en “U”, como la famosa daga de Juan Moreira. Podía ser
su cabo de “guampa”, de plata o “picazo”, es decir combinado, incluso con madera. Su
vaina también podía ser picaza, o toda de cuero crudo o suela y, en los lujosos, de cabo
de plata, totalmente realizada en ese metal, y se denominan “enterizos”.
El facón, si bien era una herramienta de corte, también era el arma de pelea.
Y no es que el gaucho fuera un peleador por naturaleza, sino, a mi entender,
simplemente era una cuestión de épocas. Por aquellos tiempos, el honor tenía menos
paciencia.
Una variante del facón es el llamado “caronero”, de similares características pero
generalmente realizado con la hoja de una espada o espadín de milico. Se llevaba entre
las caronas del recado (las piezas de suela que separan al jinete de la transpiración del
caballo), apretado, del lado de montar (para los diestros), y lo menos visible posible,
para que no sea motivo de provocación, porque, inequívocamente, es un elemento de
pelea, aunque se lo lleve para la defensa en caso de ser atacado por “infieles” o
bandidos.
Hoy, en los concursos de aperos tradicionales, se lo pone muy a la vista, para lucirlo y
para que el jurado lo observe. Generalmente los “caroneros” tenían vaina de suela o
cuero crudo. He visto uno solo, muy antiguo, con vaina enteriza.
La daga es muy similar al facón. Su nombre proviene del Medioevo, y tiene la
característica principal de tener filo de ambos lados de la hoja.
Hay quienes afirman que no debe llevar “guardamano”, pero eso es relativo. No
podemos tomar como ejemplo la ya mencionada daga de Juan Moreira, porque como
bien probara el investigador en el tema Abel Domenech, era un facón. La literatura la
convirtió en daga.
El facón y la daga llevan la “espiga” en el medio de la hoja. Es bueno aclarar que
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