Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Seite 464
Relación alumno-docente.
La relación afectiva, de acuerdo con Miranda (como se citó en Durán, 2014), posibilita la
misma oportunidad con el conocimiento, ya que crea motivación en el aprendizaje.
Reconocer la carga afectiva en la relación con otros es lo que conlleva a observar el
compromiso y el fundamento de la convivencia desde una postura ética que se maneja entre
la armonía y el conflicto, características de una labor pedagógica que aspira a la
construcción teórica real y propia de la aulas mexicanas.
Por esto, se considera indispensable que la relación entre el maestro y sus alumnos está
compuesta por la atención, el respeto, la cordialidad, la responsabilidad, el reconocimiento,
la intención, la disposición, el compromiso, y el agrado de recibir la educación y de
enseñar. (García, García y Reyes, 2014). Y es que, la docencia universitaria es una
profesión particularmente humanista, pues esta acción humana busca transmitir valores,
actitudes, principios, costumbres y criterios.
En cuanto a los estudios, Maldonado y Marín (como se citó en García, García y Reyes,
2014) explicaron que la mayor parte de los alumnos no tiene comunicación con sus
maestros, provocando poca comprensión en los textos, falta de apoyo y confianza para
resolver dudas, llevando a consecuencias de fracaso escolar.
Por lo que Berlo (como se citó en García, García y Reyes, 2014) expone que la interacción
empática es importante para el proceso de comunicación, pues involucra visualizar el
mundo de la misma manera que lo hace la otra persona.
Biografía de Carl Rogers.
Carl Rogers nació el 8 de enero de 1902, en Oak Park, Illinois, un
suburbio de Chicago. Fue el cuarto de seis hijos. Su padre era un
exitoso ingeniero civil y su madre se dedicaba al hogar. Era una
familia devotamente cristiana.
La educación de Carl empezó desde el segundo grado de primaria,
porque ya sabía leer y escribir desde preescolar.