Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 413

Naranjo (2009) señala que el estrés “es una respuesta automática ante cualquier situación que se perciba como una demanda o amenaza y que exige de un rápido cambio, en donde lo más importante no es lo que sucede sino la forma en cómo se percibe” (como se citó en Flores y Ruíz, 2018, p. 64). Mientras que O‟Brien (1998) define al estrés como un estado de tensión personal o displacer que padece un individuo como consecuencia de realizar un tipo de trabajo o de estar inmerso en un determinado ambiente, esto se produce como consecuencia del desequilibrio entre las relaciones entre una persona y el entorno y las demás personas (como se citó en Bartolomé et al, 2007). Cox (1987) señala el medio por el cual se desencadena el estrés: Cuando las personas se enfrentan a las exigencias de otros o a un entorno físico y psicosocial al cual se sienten incapaces de responder de manera adecuada, el organismo activa una respuesta para superar la situación. La naturaleza de esta respuesta dependerá de una combinación de elementos diferentes, incluyendo el ámbito de la demanda, las características personales y los recursos de superación de la persona, así como de las limitaciones de la persona a la hora de intentar dicha superación y el apoyo que recibe de los demás. (Como se citó en Bartolomé et al, 2007, p. 344). Marín (2015) señala que el estudio del estrés ha estado regido tradicionalmente por tres vertientes conceptuales: El estrés como estímulo: se refiere a escenarios que provocan malestar y alteran o pueden alterar el organismo. Estas situaciones o acontecimientos, denominados estresores, pueden enmarcarse en diferentes escenarios: exámenes, acudir a consulta médica, entrevista de trabajo, algo desconocido entre otros. El estrés como respuesta: es la respuesta fisiológica o psicológica que manifiesta un individuo ante un estresor ambiental. Las respuestas que se producen en el individuo son hormonales, a las que se les corresponde las reacciones de estrés orgánicas, funcionales y somáticas. El estrés como interacción estímulo-respuesta: es considerado por como una relación estímulo-respuesta, sentida por el individuo como amenazante o desbordante de sus posibilidades y amenaza su bienestar (p. 4).