Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 335
9. EQUIDAD DE GÉNERO EN LA EDUCACIÓN
Objetivo 5. “Suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria
y secundaria de aquí al año 2005 y lograr antes del año 2015 la igualdad entre los
géneros en relación con la educación, en particular garantizando a las jóvenes un
acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, así como un
buen rendimiento”.
La paridad de género apunta a otorgar a niños, niñas, hombres y mu-
jeres, igual acceso a una educación de calidad, atendiendo a oportuni-
dades pedagógicas que potencien sus fortalezas. Se ha argumentado,
además, que en una perspectiva intergeneracional, el aumento en la
escolaridad de los padres –y en particular de las madres– repercutirá
en la salud, la buena alimentación y en la continuidad y éxito escolar
de los hijos. Desde una perspectiva económica, este propósito se torna
entonces más desafiante, ya que la igualdad de género en educación,
se vincula con una importante inversión estatal y con desembolsos
familiares, por lo tanto se ve obstaculizado por niveles de pobreza,
problemas de salud e inseguridad en los entornos escolares, como asi-
mismo por factores culturales y pedagógicos.
En un contexto político más amplio, la no discriminación de género
forma parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en
consecuencia, la temática y sus implicancias, ha concentrado la aten-
ción de organismos internacionales para definir lineamientos y metas
estratégicas que permitan la eliminación de todas las formas de dis-
criminación contra la mujer, tanto en los ámbitos legales, laborales,
económicos, y educativos (Fondo Desarrollo de Naciones Unidas para
la mujer, Conferencias mundiales de la mujer desde 1975, Convención
sobre los Derechos de la Mujer, entre otras). El Fondo de Población
de Naciones Unidas, también menciona la igualdad de género, como
un derecho humano y la enmarca como uno de los ocho Objetivos del
Milenio. Por otra parte, desde el Consejo Económico y Social de las
Naciones Unidas, se plantea que las consideraciones de género deben
instalarse en todas las políticas y programas, incluyendo ámbitos polí-
ticos, económicos y sociales, para que favorezcan de manera equitati-
va a hombres y mujeres (ECOSOC, 2012).
Desde la construcción social y cultural de lo femenino y lo masculino,
la idea de género remite a un conjunto de atributos que califica a los
individuos en roles e identidades diferentes, hasta considerarlo como
un ordenador social de producción de estatus (De Barbieri, 1996). Así,
la noción de igualdad de oportunidades aplicada a este ámbito implica
igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades que no de-
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