Mi primera revista EvidenciaEE_TrujilloRivera_PedroSamuel | Page 280
para evaluar los progresos debiera ser qué proporción de las generacio-
nes más jóvenes completa efectivamente este ciclo de enseñanza. La in-
formación proveniente de las encuestas de hogar permite precisamente
indagar en el nivel de educación alcanzado por diferentes cohortes de
población y estimar así el grado de avance de los países en cuanto a
la conclusión del ciclo secundario de enseñanza; adicionalmente, es
posible comparar esta tendencia para poblaciones de diferente nivel
económico y zonas de residencia.
Tomada la región en su conjunto, en promedio alrededor de la mitad
de los jóvenes de la generación más reciente no ha completado la edu-
cación secundaria. En efecto, para los 18 países con que se cuenta con
información comparable cercana a 2010, en promedio el 53,5% de los
jóvenes de 20 a 24 años (nacidos alrededor de 1986 a 1990) había
cursado totalmente la educación secundaria, lo cual significó un leve
aumento respecto de sus pares de 25 a 29 años (51,2%) y un avance de
nueve puntos porcentuales al comparárseles con los nacidos una déca-
da antes (44,8%) 10 . Esta tendencia positiva fue compartida por todos
los países de la región a excepción de Argentina y Uruguay. Sin embar-
go, existe en la región una enorme heterogeneidad de situaciones no
directamente vinculadas con el nivel de recursos de los países. Así, por
ejemplo, hacia 2010 mientras el 80% de los jóvenes chilenos de 20 a
24 años había completado la educación secundaria, poco menos del
40% de sus pares uruguayos lo había logrado.
Ahora bien, la comparación de estas tres cohortes poblacionales deja
en claro que en general en la región el avance hacia la masificación de
la educación secundaria se ha estado desacelerando, a pesar de que
aún casi la mitad de los jóvenes no logra completarla. Esta relativa des-
aceleración se explica fundamentalmente por el estancamiento en las
tasas de conclusión de la educación secundaria de los jóvenes que vi-
ven en zonas urbanas, puesto que entre el grupo de edad de 25 a 29
años y el de 20 a 24 (siempre hacia 2010 y en promedio para los países
de la región) solo se avanzó en un punto porcentual; esto contrastó con
el incremento en siete puntos porcentuales experimentado por sus pa-
res de zonas rurales. Ciertamente, esto ha acortado en parte la enorme
brecha que aún separa a los jóvenes según su zona de residencia: hacia
10
A modo de referencia, según las encuestas de hogar realizadas alrededor del año 2000, en promedio
el 42% de quienes tenían de 20 a 24 años de edad había completado la enseñanza secundaria.
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