Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 965

Las barreras migratorias en México 965 nal, fronteriza o pública). Esto explica la aparente contradicción de la polí­ tica migratoria en México: mientras que en el discurso, en las leyes y en los programas predomina la defensa de los derechos, la realidad política que se construye es de criminalización de los migrantes en una perspectiva de se- guridad muy similar a la estadounidense. Un diagnóstico sobre el Instituto Nacional de Migración (INSYDE, 2013) señala de manera precisa cómo el presupuesto del instituto revela las prioridades del mismo: las tareas de control y gestión migratoria concen­ tran el 82% del presupuesto y el 6% se dirige a las estaciones migratorias. Sólo 11% de los recursos se canaliza hacia labores de protección a migran­ tes (INSYDE, 2013:197-199). El reconocimiento del INM como instancia de seguridad nacional ha permitido desde 2008, la transferencia de recursos de parte del gobierno estadounidense a través de la Iniciativa Mérida. Esta iniciativa constituye un programa de asistencia en seguridad para México y Centroamérica que resultó de una reunión entre los gobiernos de la región en esa ciudad del Sureste de México, en octubre de 2007. El propósito de la Iniciativa Mérida era expandir el combate contra las organizaciones criminales y la catego­- ría principal de la ayuda financiera era equipo e infraestructura tecnológi- ca para las agencias de seguridad. La iniciativa tiene cuatro pilares, el terce­ro de los cuales se denomina “estructura fronteriza del siglo XXI”. Como parte de esta iniciativa, en 2011, el Departamento de Defensa de Estados Unidos puso en marcha un programa para la región fronteriza México-Guatemala-Belice, con cerca de 50 millones de dólares para la ad­ quisición de “lanchas patrulleras, equipos de visión nocturna, equipos de comunicaciones, sensores marítimos (Isacson, Meyer y Morales, 2014:5). A partir de 2013, el gobierno mexicano recibió apoyo para el establecimien­ to de 12 bases navales en los ríos fronterizos mexicanos y tres cordones de seguridad a lo largo de 161 km de las fronteras con Guatemala y Belice. Además, se instalaron también tres Centros de Atención Integral de Tránsi­ to Fronterizo (CAITF) que constituyen puntos de revisión aduanal y de­ fensa, e involucran a varias agencias de seguridad (Díaz, 2016:12). Al inicio de su gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto manifestó su interés en recibir apoyo en el marco de la Iniciativa Mérida para reforzar la seguridad en la frontera con Belice y con Guatemala. En este contexto, el tercer pilar de la iniciativa, que se proponía “crear la estructura fronteriza del siglo xxi”, fue tomando relevancia hasta convertirse en el pilar principal (Isacson, Meyer y Morales, 2014:6). El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y WOLA proporcionan datos de la iniciativa para 2014, según los cuales el Departamento de Estado de Estados Unidos habría autorizado para ese año “112 millones de dólares en tecnología para la seguridad fronteriza ‘inclu­