Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 963

Las barreras migratorias en México 963 pero sus implicaciones han sido históricamente muy diferentes en am- bos países. Si bien formal y discursivamente el gobierno mexicano usó estos términos por primera vez en el Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988, en este país no existió una doctrina de seguridad nacional como tal. La mayor parte de los políticos y funcionarios públicos (e incluso del ejército) elu­ dieron el concepto durante años porque estaba asociado con las dictaduras del Cono Sur (Calleros, 2010). Fue con el primer presidente de la República del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), Vicente Fox Quezada (2000-2006), cuando el con­ cepto de “seguridad nacional” empezó a difundirse en medios políticos y académicos y a tener un impacto en el desarrollo institucional, fundamental­ mente mediante el reordenamiento de las agencias de seguridad, la creación de un gabinete de seguridad nacional y la emisión de una Ley de Seguridad Nacional, el 31 de enero de 2005 (Calleros, 2010:19). El 18 de mayo de 2005 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (dof, 2005) el Acuerdo por el cual el Consejo de Seguridad Nacional re­ conoció al Instituto Nacional de Migración como instancia de Seguridad Nacional. Ese mismo año, en el documento del INM titulado “Propuesta de política migratoria integral en la frontera sur de México”, se planteó como tercera línea estratégica contribuir a la seguridad en la frontera sur. En este documento como en muchos otros documentos oficiales del instituto, el concepto de seguridad nacional era declarativo y se desglosaba en temas de seguridad fronteriza o de seguridad pública. La noción de seguridad nacional ha sido particularmente productiva desde el punto de vista de la distribución del presupuesto público hacia el INM y hacia otras agencias del gobierno mexicano. Resulta relevante aquí referirnos a la teoría de Didier Bigo (2001) sobre la relación entre migración y seguridad: este autor asegura que cada vez más diversas instituciones pú­bli­ cas compiten por recursos financieros presentándose como indispensables para salvaguardar a la sociedad y al Estado de amenazas contra su integri­ dad. Lo que está en juego es el ejercicio del poder político, la definición de los riesgos fundamentales que amenazan a la nación y, por supuesto, la distri­ bución de los recursos públicos. Los argumentos exhibidos por los políticos con relación a la seguridad llevan a un conjunto de acciones públicas en materia migratoria, financiadas por el Estado mexicano o por el estadouni­ dense. Estas acciones tienen a su vez repercusiones sobre fenómenos so­ ciales, como los flujos migratorios y las redes migratorias. Tienden además a promover formas diversas de violencia contra los migrantes de parte de funcionarios públicos, agentes de seguridad y grupos de delincuentes. Como lo han mostrado muy diversos autores en el caso de Estados Uni­ dos, la asociación entre seguridad nacional e inmigración ha llevado a ins­