Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 906
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Daniel Villafuerte Solís, María del Carmen García Aguilar
Hay muchas cuestiones emotivas en cuanto al asunto de la migración ilegal,
y me parece que para la mayoría de las personas que en Estados Unidos ven
esto, les molesta la idea de que la gente esté ingresando infringiendo la ley,
porque nosotros creemos en ésta y ellos se preocupan de que la reforma
quiera decir amnistía (González, en La Jornada, 17 de febrero de 2007).
En marzo de 2007, el presidente George W. Bush llevó a cabo una gira de
trabajo por varios países de América Latina, entre otros Guatemala y Mé-
xico. El tema migratorio ocupó un lugar central en la reunión entre el
presidente guatemalteco, Óscar Berger y Bush. En esta ocasión, el presiden
te estadounidense refirió que la reforma migratoria no depende de él, si-
no del Congreso de su país, y adelantó que esperaba su aprobación en el
mes de agosto (de 2007), mientras tanto seguirían las deportaciones: “las
deportaciones forman parte del cumplimiento de la ley que se aplica de
manera justa y racional”. En contraste, Gert Rosenthal, canciller guatemal-
teco, expresó: “se logró un entendimiento por parte de las autoridades
estadounidenses de los problemas que nos aquejan” (Noticias de Guatema
la, 13 de marzo de 2007).
En ese momento las deportaciones de guatemaltecos habían alcanzado
niveles históricos al punto que, en vísperas de la visita del presidente Bush
a Guatemala, el Congreso guatemalteco aprobó un punto de acuerdo para
solicitar al Ejecutivo exigir al gobierno de la Casa Blanca el “cese inmediato
de la persecución y deportación de los migrantes guatemaltecos” (Villa-
fuerte y García, 2007:29). En 2006 fueron expulsados de Estados Uni-
dos 18 mil guatemaltecos (Orozco, 2007:29). No obstante la solicitud de los
congresistas guatemaltecos, la estadística de deportados en 2007 aumentó
en 28% al registrar 23 062 (Dirección General de Migración, 2017).
La gira del presidente Bush concluyó con su visita a México, el 14 de
marzo de 2007. En medio de impresionantes medidas de seguridad, los
presidentes Bush y Calderón se reunieron en la ciudad de Mérida, Yucatán.
Durante un día y medio conversaron sobre libre comercio, narcotráfico,
seguridad fronteriza y reforma migratoria. En esta ocasión “Bush expresó
a Calderón su compromiso personal de ‘presionar’ al congreso estadouni-
dense para que apruebe este año la reforma migratoria integral que se ‘re-
quiere urgentemente’ en el país del norte” (Román, 2007). Como se sabe, no
se produjo la tan anhelada reforma migratoria, por el contrario, se siguió
una agresiva política de seguridad con mayor vigilancia fronteriza y depor-
taciones.
Debemos recordar que previo a la gira de Bush por varios países de latino
américa, el 28 de octubre de 2006 promulgó la llamada “Ley Muro”, también