Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 876
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José Ascención Moreno Mena, Lya Margarita Niño Contreras
estados donde hay desplazamiento forzado de migrantes; y en el informe
“Vidas en la Incertidumbre” (Coalición Pro Defensa del Migrante-American
Friends Service Committee-LAC, 2016), de varias organizaciones civiles
de la frontera norte de México, se documenta que son 11 entidades de la
República mexicana que aportan mi- grantes expulsados hacia la frontera
norte, de los cuales Michoacán y Guerrero son los principales.
C onsideraciones finales
La militarización de la lucha contra el crimen organizado demostró, tanto
en el gobierno de Calderón como en el de Peña Nieto, su agotamiento total,
porque derivó en más violencia y en la proliferación de células criminales
más pequeñas, pero con mayor peligrosidad al actuar en el ámbito local.
El modelo militarista y la visión securitizante que siguieron las dos ad-
ministraciones para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, no
consideró medidas de protección a los migrantes y sus defensores, estuvo
ausente el enfoque de seguridad humana, por eso se incrementaron las
violaciones a los derechos humanos de los migrantes. Este modelo trató de
estar acorde con la visión estadunidense que ponía en el mismo saco al
terrorismo, narcotráfico y migración, ya que los operativos y acciones de
seguridad en las fronteras no distinguían a los distintos fenómenos (crimen
organizado, trata y migración). Se dio un tratamiento donde se entremez-
claban acciones de seguridad nacional y seguridad pública.
La estrategia que adoptaron, tanto el gobierno de Calderón como el de
Peña Nieto, tuvieron grandes debilidades y fisuras, carentes de un diagnós-
tico real sobre el contexto, focalizado hacia la detención de los capos de las
drogas, centralizados sin tomar en cuenta el contexto local, con pocas ac-
ciones de prevención y fuertes dosis de impunidad. Todo esto ha generado
mayor vulnerabilidad a los migrantes y sus defensores.
La secuela de daños “colaterales” de la política de seguridad de ambos
gobernantes ahora incluye a la migración forzada interna de miles de mi-
grantes mexicanos que no encuentran más opción que solicitar asilo polí-
tico o refugio a Estados Unidos, o irse a la clandestinidad a otros estados.
Sigue ausente el compromiso del Estado mexicano sobre la seguridad
humana que ha sostenido en los ámbitos internacionales, pero que ha des-
deñado en la práctica cotidiana. Por ello es imperativo un cambio de rum-
bo, una política que priorice los derechos humanos de los migrantes y sus
defensores.