Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 850
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María Eugenia Anguiano Téllez
Por su condición de extranjeros, los migrantes internacionales son un
grupo vulnerable. Las limitaciones para incorporarse con rapidez en las
nuevas sociedades derivadas del manejo del idioma, los conocimientos de
la cultura y la carencia de redes sociales y recursos económicos, por una
parte determinan su integración limitada y, por otra, su aceptación condi
cionada en los países de destino. Sumado a ello, por lo general, se encuen
tran en condiciones laborales desfavorables y cuentan con bajos niveles de
protección social (Salgado et al., 2007). Todo ello, además de constreñir su
integración social, en el extremo genera situaciones de discriminación, ra
cismo, xenofobia.
R eflexiones finales
En el mundo actual, la gran mayoría de las personas que migran lo hacen
por motivos laborales y una amplia proporción encuentra empleo en sec
tores que por sus condiciones precarias y bajos salarios no aceptan las
poblaciones nativas. La cifra de más de 11 millones de inmigrantes no
autorizados residentes en Estados Unidos, cerca de 60% de ellos de origen
mexicano, es el resultado de un irónico desequilibrio propio de un merca
do laboral que demanda trabajadores y un sistema normativo que no ad
mite abiertamente su ingreso autorizado, pero permite su entrada “por la
puerta trasera” y su estancia bajo condiciones sumamente adversas que los
convierten en blanco frecuente de ataques irracionales en el discurso y en
los hechos y, por supuesto, en foco de propuestas antiinmigrantes intole
rantes y hostiles. Los beneficios para los empleadores y los perjuicios para
los trabajadores que participan en este régimen absurdo en el que el Estado
de derecho no interviene, ni aún para proteger los derechos humanos de
las personas, ilustran lo que Jorge A. Bustamante ha denominado “un mer
cado imperfecto de fuerza de trabajo”, en el que la asimetría de poder entre
los países se reproduce entre empleadores y trabajadores. 12 En el caso de
España, en los últimos 25 años cambió aceleradamente su tradicional si
tuación de país de emigración que lo caracterizó durante gran parte del
siglo XX, transformándose en receptor de flujos migratorios internacionales
procedentes de África (mayoritariamente de Marruecos), América Latina
(principalmente sudamericanos) y Europa del Este (algunos de ellos sobre
venidos ciudadanos comunitarios en años posteriores, como ocurrió con los
nacionales de Rumanía). El país recibió cinco millones de extranjeros en
Para un desarrollo amplio de su propuesta conceptual, véase Jorge A. Bustamante, Migra-
ción internacional y derechos humanos, México, UNAM, 2002.
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