Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 846

846 María Eugenia Anguiano Téllez Por su parte, Martínez Pizarro y colaboradores señalan: La vulnerabilidad de los migrantes asociada a la crisis se expresaría en el hecho que, alejada la posibilidad del retorno, resulta imperativo mantener o buscar un empleo, lo que los convierte en personas más susceptibles de sufrir el menoscabo de sus derechos laborales. Ante ello, se ven forzados a aceptar peores condiciones de trabajo, incluyendo recortes salariales para mantener sus puestos (Pereira, 2009; Khan, Abimourched y Oana, 2009). Y para los que buscan empleo, el tiempo puede presionarlos a consentir, de igual modo, condiciones de trabajo peligrosas o informales (Papademetriou y Terrazas, 2009), incluso acrecentando el riesgo de tráfico humano (Fix y otros, 2009). De allí que en tiempos de crisis algunos opten por reubicarse geográficamente en busca de mejores oportunidades (Martí­nez Pizarro et al., 2009:30). Además de restringir la oferta de empleo, otro par de efectos de la crisis económica se vincularon con limitar la reagrupación familiar de ascendien­ tes y descendientes, e impulsar programas y acciones gubernamentales para promover el retorno voluntario, asistido o forzado. Sin embargo, el retorno a los países de origen a través de programas promovidos y gestionados por los gobiernos de los países de destino, y en algunos casos apoyados por los gobiernos de los países de origen (España y Ecuador, por ejemplo), no fue masivo como se esperaba. Lo que sí ocurrió fue el descenso en el ingre- so de nuevos inmigrantes, tanto por el endurecimiento de las políticas de control de fronteras como por las dificultades económicas que se exten­ dieron en los años posteriores a la crisis de 2007-2008. Adicionalmente, los altos niveles de endeudamiento de los países sud europeos receptores de inmigrantes (Grecia, España, Portugal e Italia) condu­ jeron a sus gobiernos a un creciente aumento de los recortes en los niveles de gasto público en bienestar y protección social, afectando negativamente la aplicación de las políticas de inserción sociolaboral y de integración social de los inmigrantes, y acentuando tendencias políticas xenófobas al calor de la crisis económica y de la escasez de recursos distributivos. A pesar de los efectos de la crisis en las condiciones de vida de los mi­ grantes y sus familias, las remesas enviadas por ellos a sus países de origen no cayeron tan drásticamente como podría pensarse (Mejía y Castro, 2012), aunque pudo haber cambiado su frecuencia y orientación. Como afirman Martínez Pizarro et al. (2009:27), “que las remesas no se hayan desploma­ do pone en evidencia que los migrantes están tratando de hacer frente a la crisis mediante el uso de sus ahorros, economizando en otros gastos y bus­ cando nuevos o segundos puestos de trabajo”. Estrategias adicionales a las