Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 806
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Luisa Gabriela Morales Vega
giones en su conjunto e inclusive del mundo en su totalidad. No es posible
ni conveniente intentar impedir a las personas que abandonen sus luga-
res de origen o residencia que se encuentren ya erosionados o comple
tamente derruidos por las fuerzas de la naturaleza, la violencia, la delincuencia
o el comercio; como tampoco lo es obstaculizar su propio desarrollo y la
procuración de su seguridad personal.
Empero, observamos constantemente que el Estado tiende a ejercer un
control absoluto, unilateral e incluso exagerado de sus fronteras, violen-
tando derechos humanos de los migrantes, que van en perjuicio de su
persona e integridad corporal o moral. Un aspecto importante y necesario
en cada país es mantener sus fronteras, pero no a través de mecanismos que
atenten contra los derechos humanos de los migrantes, como puede ser su
vida, su honra, su libertad, su seguridad, entre otros.
Claro está que la viabilidad de este punto de vista dependerá de la con-
certación entre las naciones, que no siempre se logra debido a los intere-
ses contrapuestos entre ellas, derivado del papel que juegan en esta era de
la migración.
En consecuencia, los principales retos del derecho a este respecto serán
(Morales Vega, 2016):
• Reconocer que este fenómeno no es en sí mismo un problema y por
ende, no existe una “solución” jurídica del mismo, partiendo del he-
cho de que no es un fenómeno completamente jurídico, sino social y
humano, económico y político, por ello, el derecho debe dejar de pre
tender que con la emisión de normas y programas se logrará impactar
de manera absoluta sobre el fenómeno. Por supuesto que el derecho
abonará a la mejor gestión de los flujos y a una mejor inserción de los
migrantes. El derecho como sabemos, actúa sobre la conducta del ser
humano y puede llegar a modificarla, además de que también limita
o moldea la actuación de los gobiernos; reconociendo esa modesta
pero importantísima capacidad, podemos esperar leyes más realistas
y por ende, eficaces.
• El derecho debe servir también para establecer canales de comunica-
ción efectivos entre los Estados interesados, pues hasta el día de hoy,
el Estado continúa siendo el principal actor político y las normas que
emite gozan de observancia obligatoria dentro de sus territorios.
• Asimismo, se espera que en su formulación participen la sociedad
civil organizada y de la academia en la formulación de programas y
políticas, por la razón de que es la sociedad civil quien de manera
importante ha acompañado y conoce de primera mano las necesida-
des, aspiraciones y vicisitudes de la gente en movimiento; en la misma