Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 766
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Merari Stephanie Montoya-Ortiz, Juan Gabino González-Becerril
nes que trajeron consigo consecuencias inesperadas: incremento del flujo
irregular, aumento de la duración de la estancia, nueva geografía migratoria
y pérdida en la circularidad migratoria que había sido una característica
fundamental del fenómeno migratorio a lo largo de más de un siglo (Du-
rand et al., 1999).
Otro acontecimiento destacado en la dinámica migratoria entre México
y Estados Unidos fue la ley para el control de la inmigración, el antiterro-
rismo y la protección de las fronteras, proyecto aprobado por el Senado
estadunidense en diciembre de 2005, el cual incluía una serie de medidas
punitivas y restrictivas favorecidas por las fuerzas antinmigrantes. Tal vez la
más controversial fue criminalizar a migrantes indocumentados, convir-
tiendo en delito estar en Estados Unidos “ilegalmente” en lugar de consi-
derarlo una “violación civil” (La Jornada, 17 de diciembre de 2005).
A pesar de las restricciones de la ley antes mencionada, al parecer ésta
no tuvo un impacto significativo en el regreso de migrantes, pues como
se puede visualizar en la gráfica 1, el volumen de migrantes procedentes de
Estados Unidos se mantuvo cercano a los dos años previos. Al parecer, el en
durecimiento de los controles fronterizos tuvo un efecto inverso al retorno,
pues ha sido determinante en disuadir el retorno de los migrantes a Méxi-
co y ha contribuido a la conformación de un patrón migratorio más per-
manente (Leite et al., 2009).
Sin embargo, en el año 2007 repuntó la cifra de migrantes de retorno
hasta de nuevo llegar a un pico en la gráfica correspondiente a 2009. Este
repunte se puede asociar con el hecho de que en 2007 comenzó la crisis
económica en Estados Unidos. La economía estadunidense muestra que a
partir del tercer trimestre de 2007 el PIB tuvo un decremento de 1.7 pun-
tos porcentuales en comparación al primer semestre de ese año; durante el
primer trimestre el PIB era de 4.7 y al tercer trimestre de 2007 llegó a tan
sólo 3%, 3 lo que evidentemente afectó a las personas de dicho país, fue-
ran o no migrantes, teniendo un efecto visible en los procesos migratorios
en Estados Unidos, pues aumentaron las tasas de desempleo en la comu-
nidad inmigrante. Mientras que la tasa de desempleo general creció dos
puntos porcentuales de 2007 a 2008 (al pasar de 4.6% a 6.6%, respectiva-
mente), la tasa de desempleo en la población extranjera de origen latino se
incrementó casi 3%, de 5.1% a 8.0% (Kochhar, 2008).
Una de las expresiones tangibles de la crisis se expresó en un desempleo
oficial que llegó a 9% en 2010 y bajó a 8% en 2011, aunque las cifras para
el caso de los hispanos fueron de 9.9% para 2012 (El Economista, 14 de fe
Bureau of Labor Statistics, United States Department of Labor, disponible en .
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