Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 727

Construcción del marco legal migratorio 727 dicación y reconocimiento que puede impactar el ejercicio electoral desde el exterior. Lo mismo ocurre con otros sectores de la población mexicana que radica en el extranjero, que han vivido bajo una premisa que se sostuvo como mantra durante años. Volver era una opción a largo plazo, sólo de vacacio- nes o como una posibilidad de la vejez. Con los cambios que se dieron en las últimas décadas, donde el patrón migratorio implicó mayor reunifica- ción familiar al mismo tiempo que se intensificó la restricción migratoria y el circuito de movilidad se cerró, el retorno se hizo mucho más posible. De esta manera, ante el proceso de deportación como una norma del sistema migratorio estadounidense, la idea de volver se volvió una realidad aun cuando no estuviera en el panorama personal y mucho menos de la socie- dad en su conjunto. Políticamente hablando, este cambio tiene consecuen- cias que no son visibles aún, pero que incluso podrían intensificar la par­ticipación política a mediano plazo. A manera de conclusión La política migratoria mexicana es un proceso de claroscuros que muestra proyectos y acciones decididas y eficientes, lo mismo que ausencias, omi- siones y burocratismos criminales. No hay una evaluación posible que se pueda dar a un proceso que ha tenido diferentes fases a lo largo de un pro- ceso muy prolongado de historia migratoria. Lo que es cierto, es que mu- cho de lo que el propio Estado ha hecho es reaccionar ante problemas que se han previsto y que se dejan pasar hasta que es inevitable enfrentarlos (como los retornados). En estas páginas se pueden ver la sucesión de periodos en que lo migra- torio también se ha enfrentado de manera diferente y con intereses muy distantes entre los diversos gobiernos que se mencionan aquí. La evidencia de la migración mexicana —que por mucho tiempo se refirió a la diáspora mexicana y hoy implica reconocer otras problemáticas dentro de este pro- ceso social— es una de las novedades de los últimos años y, por tanto, podemos afirmar que la visión más panorámica del proceso migratorio es uno de los elementos distintivos de la política migratoria mexicana actual. Esto no implica que se enfrenten y resuelvan los problemas, sino que mu- chas veces por lo menos se les nombra y tal vez, si nombrar es existir, es un primer paso que para las urgencias que el país requiere es insuficiente, pero por lo menos hay que reconocerlo, ese primer paso está dado. El nuevo escenario del retorno, tránsito y destino migratorio obliga a repensar las coordenadas desde las que estamos pensando, no sólo el pro-