Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 642
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Nicté Castañeda Camey, Maria Cristina Martinez-Taboada, ...
de enfermedades de transmisión sexual y el embarazo no planeado, entre
otras. Aunado a esto, se encuentran los problemas de salud mental, que in-
cluyen el riesgo de depresión derivados de sentimientos de soledad, estrés
e incertidumbre, racismo y discriminación que no pueden ser ignorados,
sobre todo en esta etapa en la que se establecen algunos patrones de salud
y bienestar duraderos y de cuidado preventivo (Castañeda et al., 2013).
En general, los años de adolescentes y adultos jóvenes se gastan con
buena salud. Sin embargo, estas edades son un momento que condiciona las
conductas futuras de salud y las interacciones sociales, que en última ins-
tancia dan lugar a condiciones de salud mental y física, que dan forma a la
salud general de la población. Los datos muestran que la mayoría de los in-
migrantes mexicanos adolescentes y jóvenes (menores de 29 años) tienen
una autopercepción de salud positiva. La percepción de la salud se rela-
ciona con factores sociales y de clase, experiencias de servicio de salud,
evaluaciones con respecto a cualquier enfermedad y el sentido general de
bienestar. Los adolescentes inmigrantes mexicanos de entre 12 y 17 años
informaron que faltaron a la escuela debido a una enfermedad significati-
vamente menor que otros grupos, incluidos los afroamericanos, los blancos
no hispanos nacidos en el país y otros grupos de inmigrantes. También
reportaron menos días de trabajo perdidos debido a una enfermedad. Los
jóvenes inmigrantes mexicanos también tienen una menor prevalencia de
enfermedad diagnosticada que otros grupos de población, esto a pesar del
acceso reducido al seguro de salud y, por lo tanto, a los servicios de salud
(CONAPO, 2012).
La salud mental es esencial para la vida familiar de una persona, las re-
laciones interpersonales y el bienestar general. Por lo regular, los jóvenes
inmigrantes mexicanos tienden a calificar su salud mental como buena. En
un estudio, los inmigrantes mexicanos informaron menos episodios de
sentimientos de temor, ansiedad y angustia que los afroamericanos, los
mexicanoestadounidenses y la población blanca no hispana de origen na-
tivo de la misma edad (CONAPO, 2012). Los inmigrantes mexicanos tam-
bién tenían más probabilidades de calificar su salud mental como buena o
muy buena que otros grupos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los
procesos de migración y la aculturación pueden generar tensiones únicas
en los adolescentes inmigrantes que pueden contribuir a su riesgo de an-
siedad o depresión, a pesar de sus menores índices de dichos síntomas. Un
episodio temprano de estos síntomas puede aumentar su riesgo de proble-
mas de salud mental más adelante en la vida, lo que es preocupante tenien-
do en cuenta que los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos tienen un
acceso reducido a los seguros de salud y los servicios de salud mental.