Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 496
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Fernando Lozano Ascencio, Telésforo Ramírez-García
I ntroducción
La transición a la economía basada en el conocimiento ha traído consigo un
incremento de la demanda de mano de obra calificada en todo el mundo,
particularmente de profesionales formados en las áreas de las ciencias, la
tecnología, las ingenierías y las matemáticas (CTIM) (Beckhusen et al., 2013).
Para satisfacer tal demanda, los países más desarrollados han incrementado
su gasto en educación e investigación con la finalidad de formar a los me-
jores y más brillantes profesionales en estos campos del conocimiento,
dado que constituyen un recurso fundamental en los procesos de innovación
e incremento de la productividad y que su trabajo está ligado a la genera-
ción de nuevas ideas, tecnologías, patentes, empresas e industrias (Lozano y
Ramírez, 2015).
Asimismo, con el objeto de suplir la escasez de estos recursos humanos,
aumentar su productividad y mantener el liderazgo en la economía del
conocimiento, muchos países del norte global han desplegado diversas po
líticas para reclutar este tipo de mano de obra desde el extranjero. De ahí
que, en los últimos años, se haya despertado una fuerte competencia entre
naciones para atraer, retener y capacitar a migrantes calificados (Tuirán y
Ávila, 2013; Beckhusen et al., 2013). Destacan las políticas basadas en sis-
temas de puntos que consisten en asignar a los migrantes calificados una
preferencia en virtud de atributos de capital humano, tales como: la edad, el
nivel educativo, el conocimiento de idiomas y la experiencia laboral (Duncan
y Waldorf, 2010; Duncan, 2012; Reiner, 2010).
Para muchos profesionales, la migración hacia países más desarrollados
constituye una oportunidad para utilizar sus conocimientos en la generación
de nuevas ideas o productos y participar en procesos de desarrollo e innova
ción; esto resulta especialmente atractivo para trabajadores calificados de
países donde existen pocas oportunidades laborales, bajos ingresos y don-
de las carencias de la infraestructura científica y tecnológica limitan las posi-
bilidades para su desarrollo profesional.
Si bien muchas personas con alta escolaridad han sido admitidas a partir
de políticas de inmigración sumamente rígidas, cabe destacar que no todas
logran colocarse en empleos acordes con su nivel de educación, experien-
cia laboral o capacitación y, con frecuencia, terminan en ocupaciones para
las cuales están sobrecalificadas (Siar, 2013). Según Mattoo, Neagu y Özden
(2008), esta situación representa un “desperdicio de habilidades” (brain was
te), toda vez que existe un desajuste entre los requerimientos del empleo y
los conocimientos, habilidades y destrezas adquiridas durante su formación
educativa y desarrollo profesional. Ello lleva a que muchos profesionales
inmigrantes a menudo se enfrenten a problemas de subempleo, desempleo