Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 470

470 Selene Gaspar Olvera Esta situación invita a reflexionar sobre las implicaciones y retos que impone una población compartida con derechos y obligaciones en ambas naciones y con mayor facilidad de movilidad entre fronteras. Independien­ temente de la decisión que tomen a futuro los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos, necesitan ser integrados y participes del desarrollo del país de residencia. La integración es un proceso multidimensional, en este capítulo se hace referencia a la integración como el conjunto de oportunidades que permi­ te la movilidad económica y la inclusión social de inmigrantes y nacionales; como tal, la integración en las distintas esferas de la vida de una población (comunitaria, económica, social, cultural, política y residencial) toca a las instituciones (Meissner et al., 2006). Es competencia y responsabilidad de las instituciones promover los mecanismos necesarios para el desarrollo, crecimiento e inclusión de la sociedad en su conjunto, la integración exi­ tosa contribuye a forjar comunidades más fuertes e incluyentes en lo eco­ nómico, social y cultural (idem.). Aun cuando en las expectativas futuras (estudio, trabajo o residencia) de largo plazo de la segunda generación de mexicanos no estén en el país de origen de sus padres, no se puede dar por hecho que esto no cambie —mu­ cho menos en el contexto actual—, así que crear las condiciones de adapta­ ción e integración en la sociedad mexicana para las segundas generaciones que viven en el país, es un reto ineludible de la sociedad, instituciones y del gobierno mexicano. Reto que es aún más inevitable para la sociedad, instituciones y el gobierno estadounidense, ya que la segunda generación de mexicanos nacidos en Estados Unidos son por mucho la minoría nativa más grande de ese país. Levitt (2004) señala que el supuesto de que la gen­ te va a vivir sus vidas en un solo lugar de acuerdo con una serie de normas nacionales y culturales, ya no se sostiene. Por otro lado, los hijos de mexi­ ca­nos nacidos en Estados Unidos pueden “contribuir de manera significa­ tiva al desarrollo de México y a una economía binacional que se beneficie de las ventajas comparativas de cada país” (Informe del Diálogo Binacional, 2013:10). Los estadounidenses de origen mexicano en México son principalmen­ te menores y jóvenes de entre 0 y 24 años (95.7%); de acuerdo con Pavez Soto (2013), los hijos de inmigrantes nacidos en el país de destino son estig­ matizados socialmente como inmigrantes en su país de nacimiento. Es común que el proceso migratorio de los padres, ya sea cuando emigran o retornan, haga a los menores y jóvenes potenciales migrantes, por lo que es factible conjeturar que el ingreso a México de los menores y jóvenes es­ tadounidenses de origen mexicano —dado el perfil de edad— sea resulta­ do del retorno de sus padres al país. Evidentemente, los menores y jóvenes