Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 420

420 Norma Ojeda hecho de no querer reconocer que hay costos sociales asociados al goce de los beneficios económicos que por mucho tiempo trajo consigo la inmigra- ción mexicana a favor de la población estadounidense ajena a las redes familiares transnacionales. Las iniciativas propuestas por el gobierno esta- dounidense han estado lejos de buscar una salida efectiva al harto com­- plejo asunto de la migración indocumentada hacia Estados Unidos, pero en especial de mexicanos hacia ese país. Esto es al tiempo de no querer afectar de manera significativa los intereses de los empleadores estado­- unidenses en su búsqueda permanente de mano de obra barata a pesar de existir un acuerdo de cooperación e intercambio económico al firmar el TLCAN con México y Canadá. Programa, este último, que ahora está en riesgo de di­solverse frente a las posturas unilaterales y negociaciones dra- conianas de la administración de Donald Trump hacia estos dos socios co- merciales, pero en especial hacia México. Situación que demuestra que no sólo continúa habiendo una falta de voluntad política por parte del gobier- no estado­unidense de modificar los términos del Tratado a fin de contribuir al desarrollo económico de México, sino incluso busca perjudicarle y, por lo mismo, no está dispuesto a ayudar a la búsqueda de una solución definiti- va al problema añejo de la emigración mexicana hacia ese país. No obstante lo anterior, la lucha de la población mexico-estadounidense y mexicana continúa porque están conscientes de que la transnacionalidad entre estos dos países es parte de su identidad nacional y de su devenir co­ tidiano en su lucha por la sobrevivencia para sacar adelante a sus familias, tanto en México como en Estados Unidos. En cambio, una respuesta po­ sitiva al reconocer esta nueva realidad que es difícil de ignorar por parte de México, la dio el Estado mexicano al poco tiempo de haberse firmado el TLCAN, al aceptar en 1998 la doble nacionalidad. Esto es a pesar de que ello representa ir en contra de una larga tradición diplomática proteccio- nista por parte de este país, la cual es producto del escepticismo generado por una historia de sucesivas invasiones extranjeras a lo largo de la historia de México. En términos sociales, la presencia y ampliación de redes fami- liares entre ambos países constituyen lazos difíciles de ignorar desde la óptica tanto de las familias mexicanas como estadounidenses de origen mexicano, independientemente del rumbo que tomen las relaciones eco- nómicas entre los dos países. Quiérase o no, las familias transfronterizas y las familias transnacionales forman ya parte integral de los sistemas de fa- milias tanto de México como de Estados Unidos. No obstante esto último, desafortunadamente continúa el estatus de alta vulnerabilidad que amenaza de manera constate a las familias trasnaciona- les entre los dos países. Esto se ha puesto en evidencia en al menos dos si- tuaciones lamentables recientemente. Por un lado, en la separación forza­da