Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 413

Familias transfronterizas y transnacionales México-Estados Unidos 413 xica­nos que se están yendo a las ciudades fronterizas norteñas mexicanas y hacia Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades de inversión y de hacer negocios a través de la prestación de diversos servicios dirigidos a satisfacer la demanda, especialmente de la población hispana en Esta- dos Unidos, aprovechando las nuevas oportunidades de mercado abiertas por el TLCAN (Dávila y Villers, 1996). Estos nuevos y diversos migrantes mexicanos hacia el norte han venido a reforzar la formación de comunidades transfronterizas en Estados Uni- dos, pero también en las comunidades mexicanas de origen al no implicar necesariamente un rompimiento definitivo con los lugares de origen de los migrantes. Lejos de ello, éstos se mantienen unidos a través de migracio- nes sucesivas de ida y vuelta de mexicanos y de estadounidenses de origen mexicano entre las dos naciones. Los habitantes de este tipo de comunida- des reconstruyen costumbres y tradiciones forjando lazos simbólicos y prácticos entre los lugares de origen y destino de las migraciones, que se fa­ cilitan por un mayor y más variado intercambio humano y comercial entre ambos países (Guarnizo, 2003; Hirsch, 2003). Estas mismas prácticas tam- bién han venido a disminuir la distancia geográfica que media entre Mé­xico y Estados Unidos, en tanto que la tecnología moderna reduce los cos­tos de la comunicación internacional y la transportación internacional, aumen- tando las posibilidades de mantener comunicación continua entre familia- res que viven en uno y otro país, y de viajar de manera más frecuente para visitarse. Así, de manera conjunta, la migración internacional y los procesos eco- nómicos de la globalización han aumentado, por un lado, la dependencia económica de México con relación a la estadounidense, sin que se haya dado una generación de empleos en número y calidades suficientes para evi- tar que los mexicanos dependan cada vez más de tener que migrar al norte para ganarse la vida. Y, por otro, estos mismos procesos han venido a faci- litar los encuentros e intercambios de personas, ideas, objetos e incluso de problemáticas sociales entre comunidades geográficamente alejadas la una de la otra, pero vinculadas social y culturalmente mediante los migrantes de ida y vuelta y sus prácticas. Esto ha venido a contribuir a la expansión, for­ mación, consolidación y funcionalidad de extensas redes humanas trasnacio­ nales y, cada vez más, de redes de tipo comercial microempresariales entre localidades mexicanas y estadounidenses. Ambos tipos de redes frecuente- mente se traslapan por estar formadas por personas vinculadas también por lazos afectivos, de sangre, por relaciones de compadrazgo, amigos y miem- bros no emparentados, pero paisanos de las comunidades de origen y que, mediante sus acciones, han tendido “puentes” humanos, económicos y sim­