Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 378

378 laura velasco ortiz que involucran tanto a los lugares de origen en México como de destino en Estados Unidos, disminuyendo los costos y la incertidumbre de la migra- ción (Vernez y Ronfeldt, 1991). No obstante, en las tres últimas décadas se ha hecho aún más evidente el papel de las políticas migratorias de los esta- dos involucrados, además de la emergencia de otros actores privados que intersectan a la industria de la migración como ha sido llamada reciente- mente (Hernández-León, 2012), que afectan la duración de la estancia o residencia y las condiciones del cruce de los migrantes. En la historia mi- gratoria, la frontera geopolítica ha jugado un papel distinto. La década de los ochenta del siglo XX, puede calificarse de apertura fronteriza en térmi- nos migratorios. El acontecimiento típico fue el Programa de Reunificación Familiar, normado por el Acta de Control y Reforma de Inmigración (IRCA) de 1986 del gobierno de Estados Unidos. Sin duda implicó un giro signifi- cativo en las estrategias de reproducción de los hogares migrantes, ante la po­sibilidad de mantener una vida comunitaria dual como resultado del cambio en su estatus legal y movilidad transfronteriza. Por ejemplo, con el IRCA más de 2.3 millones de inmigrantes mexicanos lograron un estatus legal que les brindó la oportunidad no solamente de estancias más largas en Estados Unidos, sino también de regresar a sus pueblos, cruzando la frontera internacional en forma legal y con menos riesgo. 4 A la vez, en esa misma década, el gobierno mexicano desarrolló una política hacia los mexicanos en el exterior que representa un cambio dra- mático en las relaciones Estado-sociedad y Estado-transmigrantes, ya que se basa en una nueva definición de la nación que incluye a los paisanos más allá del territorio nacional (Goldring, 1997:5). Algunos ejemplos de esta política son el Programa Paisano de 1989, cuyo objetivo fundamental es dar un trato digno y justo a los connacionales que entran y salen del país, me- diante la agilización y facilitación de los trámites de ingreso de personas, vehículos y mercancías (Bustamante, 1994:260). En este mismo sentido está el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero (PCME) que se propone establecer o mantener vínculos con personas de origen mexicano en Estados Unidos, con programas dirigidos a varios estratos so­ ciales, incluyendo campesinos y empresarios, trabajadores y académicos, ricos y pobres (Goldring, 1997:7). Pero sin duda el cambio más significati­  Según Runsten y Kearney (1994:36), el impacto del IRCA fue diferente para la población mi­grante mestiza de los pueblos del oeste central de México (Zacatecas, Michoacán y Jalisco) que para la población indígena migrante, específicamente para el caso de los mixtecos. Mientras que los primeros desencadenaron un proceso de “residencia permanente”, para los mixtecos se dio más bien una legalización de la circulación de hombres migrantes, facilitando la entrada y salida del país según la época de cultivo, lo que les dio mayor movilidad transnacional, antes que una “residencia más estable”. 4