Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 284
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Paz Trigueros Legarreta
Como era de esperarse, los ingresos anuales más bajos corresponden a
los inmigrantes centroamericanos, mexicanos y salvadoreños, que son de
entre 30 mil y 31 mil dólares al año. Sin embargo, no existe una brecha tan
grande entre ellos y los otros hispanos y los sudamericanos que obtuvieron
37 mil dólares el año anterior. Llama la atención que, en este caso, son los
puertorriqueños nacidos en la isla los que obtienen una mediana más alta,
40 mil dólares, quedando entre estas cifras los demás grupos de inmigran
tes hispanos.
Entre los nacidos en la Unión Americana sí sobresalen los originarios de
Sudamérica y Cuba con 48 mil dólares anuales, pero seguidos de cerca por
los dominicanos (47 mil dólares). En la base de la pirámide, son los cen
troamericanos los que obtienen menos ingresos anuales (35 mil), seguidos
por los salvadoreños y mexicanos (37 mil). Estos datos nos muestran que
no hay tanta diferencia en estos tres grupos entre los locales y los inmigran
tes, aunque sólo se trata de una medida central, alrededor de la cual hay
una gran dispersión de casos.
En cuantos a los grupos raciales no hispanos, vemos que otra vez se en
cuentran en una posición mejor los asiáticos y blancos inmigrantes (60 mil
dólares anuales), siendo algo más bajo el de los provenientes de estos gru
pos nacidos en Estados Unidos (55 mil en los asiáticos y 52 mil en los
blancos). Los ingresos de los negros son bastante menores, el de los inmi
grantes es de 40 mil y un poco menor el de los nacidos en Estados Unidos
(39 600 dólares).
Con esta información corroboramos las grandes diferencias que existen
entre distintos grupos de inmigrantes, en las que influyen, como ya lo he
mos dicho, el origen étnico y socioeconómico, el lugar de nacimiento y el
nivel educativo, por lo que no es de extrañar las diferencias salariales entre
cada uno de ellos.
C omentarios finales
Como hemos visto a lo largo de este capítulo, la presencia de la población
mexicana en Estados Unidos se ha incrementado notablemente a partir de la
década de los setenta del siglo pasado, atraída por la enorme demanda de
trabajadores, no sólo agropecuarios como sucedía a principios del siglo XX,
sino por una gran variedad de empresas que requerían una fuerza de tra
bajo dispuesta a realizar un creciente número de tareas caracterizadas por
la baja calificación, los bajos salarios y las condiciones laborales precarias.
Un número importante de mexicanos de toda la República se fue con la