Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 268

268 Paz Trigueros Legarreta Entonces se introdujo por primera vez en el censo de ese año, en una mues­tra del 5%, la pregunta “[…] is this person’s origin or descent”, con las opciones: 1) mexicano; 2) puertorriqueño; 3) cubano; 4) centro o sudame­ ricano; 5) otro español; 6) no, ninguna de estas opciones. Sin embargo, como no obtuvieron las respuestas que esperaban, los datos fueron corre­ gidos cuando la respuesta estaba vacía, llenándola con la opción utilizada por el cónyuge, el padre o la madre. También se recurrió, en los cinco esta­ dos del sur, a su apellido, si es que era de origen español (USDOC, 1973). Un nuevo intento para medir a esta población se dio en 1976, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Pública 94-311, que exigía a las agencias gubernamentales la recolección, análisis y publicación de da- tos estadísticos de las personas de cultura, origen o ascendencia española, independientemente de su raza (Tafoya, 2004:4). De acuerdo a Rumbaut (2006), era la primera y única vez en la historia del país que un grupo étni­co hubiera sido singularizado así (citado por Taylor et al., 2012:9), en tanto que los demás grupos étnicos sólo eran categorizados por su raza. Siguiendo esta exigencia, a partir del Censo de 1980 se incluye la pre­ gunta sobre el “origen o ascendencia hispánica”, con base en la autoidenti­ ficación en todos los cuestionarios, siguiendo la clasificación de etnicidad delineada por la U.S. Office of Management and Budget (OMB) en 1977 (Schick y Schick,1991:29). En el Censo del 2000 se definieron cinco gran­ des categorías de raza (American Indian or Alaska Native; Asian; Black or African American; Native Hawaiian or Other Pacific Islander, y White) y dos de etnicidad (Hispanic or Latino o Non Hispanic or Latino). Donde se de­fi­ nía a los hispanos o latinos como: “una persona de cultura u origen cubano, mexicano, puertorriqueño, cubano, centro o sudamericano o de otra cul­ tura u origen español, independientemente de su raza”. Y se aclaraba que el término cultura u origen español podría ser usado adicionalmente a los de hispano o latino (Mathews et al., 2017:3). Así surgió la categoría de “his­ pano”, a la que algunos pretendieron sustituir por “latino”, primero sólo en las estadísticas oficiales, pero pronto se fue generalizando en distintos ám­ bitos, como es el caso de los medios de comunicación. I dentificación con los términos de hispanos o latinos Sin embargo, se requirió tiempo para que los llamados hispanos o latinos comenzaran a asumirse como tales, ya que se trataba más bien de un ape­ lativo impuesto por el gobierno estadounidense para encasillar a una gran variedad de nacionales con culturas muy diversas en una sola categoría. Oboler (1995) dice que las etiquetas étnicas son una abstracción de la reali­