Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 266

266 Paz Trigueros Legarreta dadana, después de sólo dos años en Estados Unidos” (cursivas mías), aun- que pronto fue enmendada para incrementar el periodo de tiempo a cinco años. Los países de origen fueron variando a lo largo del tiempo, destacan­ do los irlandeses, escandinavos, ingleses, polacos y, sobre todo, ita­lianos. 4 Los flujos latinoamericanos no tuvieron tan buena acogida, especialmente el de los mexicanos, y que aunque comenzaron a participar en el mercado laboral estadounidense desde fines del siglo XIX, eran considerados como migrantes laborales temporales que se contrataban para determinados traba­ jos, después de los cuales regresaban a su país de origen (Trigueros, 2015). 5 Esta forma de participación laboral de los mexicanos en Estados Unidos se mantuvo bajo diferentes modalidades, algunas reconocidas legalmente y otras no, a lo largo de gran parte del siglo XX, y se caracterizaba por ser mayoritariamente de hombres jóvenes con niveles bajos de educación y de origen rural. Muy pocos se quedaban ahí y mucho menos decidían llevar a la familia; en parte por su desconocimiento de las leyes, pero también por­ que preferían regresar a su comunidad donde les rendían mucho más los dó­ lares ganados del otro lado. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar a partir de la terminación del Programa Bracero en 1964, que vino aparejada del endurecimiento de las políticas migratorias hacia los mexicanos. El Congreso estadounidense aprobó en 1965 una ley migratoria que, aunque ha sido muy reconocida porque acabó con las restricciones impuestas desde el siglo XIX a la inmi­ gración asiática, adoptó una nueva forma de discriminación contra la po­ blación mexicana a la que ya veían como una amenaza para el equilibrio racial de ese país. Se impuso un sistema de cuotas por origen nacional que afectaba particularmente a los originarios de los países vecinos y marcó el comienzo de una serie de restricciones, como el reforzamiento de la fron­ tera (Johnson, 2013:8). A pesar de todo, el flujo de mexicanos no se detuvo, aunque ahora la mayoría lo hacía sin documentos. Pero sí se modificó el patrón migratorio de temporal a uno con estancias de mayor duración; lo que trajo también el aumento de mujeres y de niños que se arriesgaban a cruzar la frontera para reunirse con su familiar que ya estaba allá y establecer su residencia defi­ nitiva en ese país. La alarma de los grupos racistas y antiinmigrantes crecía y presionaba al gobierno para que se adoptaran nuevas medidas para detener lo que con­ 4 En el año fiscal de 1911, el Informe del Comisionado General de Inmigración registró la llegada de 66 471 alemanes, 71 446 polacos y casi 190 mil italianos, la mayoría del sur. 5 A pesar de que la Alien Contract Labor Law de 1885 prohibió la importación e inmigración de extranjeros bajo contrato o acuerdo para trabajar en Estados Unidos, sus territorios y el Distrito de Columbia (Wong; 2010:56, citado por Trigueros, 2015).