Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 211
Jóvenes migrantes indocumentados: dreamers
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sus padres como los responsables de “violar la ley” y se les criminalizaba
por haber llevado a sus hijos de manera irregular a Estados Unidos.
Si bien existían jóvenes que deseaban y podían ir a la universidad, no
significaba que todos pudieran o quisieran hacerlo. Aquellos que no esta-
ban encaminados hacia los estudios universitarios quedaban excluidos para
una posible legalización, eran vistos como jóvenes problema/deportables/
indeseables. Esto hizo que al movimiento dreamers se cuestionara el luchar
por un camino a la ciudadanía que excluía a sus padres y amigos (que no
asistían a la universidad). Fue entonces que hubo una ruptura de la narrati
va, la cual no se dio en todos los integrantes, la mayoría estuvo de acuerdo en
que los padres debían ser incluidos en su lucha. Sin embargo, no lograron el
mismo consenso sobre jóvenes que no están inscritos en educación supe-
rior (porque no quieren o pueden), quienes forman parte de pandillas o
están en proceso de deportación.
Acorde al relato que ofrece Pérez (2014), un grupo de jóvenes dreamers
estaba discutiendo a qué personas debían apoyar para detener su deporta-
ción. Algunos querían solidarizarse únicamente con aquellos que eran
ejemplo modelo de buen ciudadano y que por “mala suerte” (manejar sin
licencia) se enfrentaban a una deportación. Por otra parte, estaban los del
grupo de Pérez, quienes consideraban que todo migrante —sin importar
sus grados escolares o faltas— debía permanecer en Estados Unidos (aque-
llos que tuvieran problemas con la ley, también debían ser apoyados a frenar
su deportación). En este contexto de desacuerdo, fue que surgió una rup-
tura con la identidad dreamer.
Una investigación de Helge Schwiertz (2015:10), donde entrevistó a
jóvenes indocumentados en California, encontró que en su mayoría recha-
zan el término dreamer. Sin embargo, reconocen que fue una herramienta
importante y crucial para el movimiento. Varios integrantes iniciaron su
activismo relacionado a la identidad dreamer y en su momento se identifi-
caban con ella, pues les permitía desmarcarse de la representación negativa
de migrante indocumentado como “ilegal”.
Actualmente, varios jóvenes indocumentados reconocen que la identidad
dreamer creó la idea de que existen buenos y malos migrantes, por lo que se
volvió incómoda: “al principio, la narrativa dreamer era estratégica, luego
se volvió molesta, la palabra dreamer se volvió lo que los legisladores que-
rían que fuera. Un término exclusivo para aquellos que son modelos para
futuros residentes y ciudadanos americanos” (Perez, 2104). Por su parte,
Eric Huerta, un joven indocumentado, denuncia que las personas que en-
cajan con la categoría dreamer pueden ser explotados en muchas formas
(Huerta, 2014), pues estos “jóvenes modelos” (estudiantes de las mejores uni-
versidades de Estados Unidos) son funcionales para el capital y, por lo