Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 208

208 Carolina Aguilar Román E l inicio de un sueño: del D REAM A ct a la construcción de la identidad dreamer Acorde a datos preliminares del Pew Research Center (2017), se estima que en 2016 vivían en Estados Unidos 11.3 millones de personas indocumenta­ das, de los cuales 5.6 millones son de origen mexicano. La mayoría han estado viviendo en Estados Unidos por más de 15 años, el 66% de las y los indocumentados llegaron a finales de 1990 e inicios del 2000. Ambas dé- cadas estuvieron marcadas por un cambio en el perfil migratorio, no sola- mente migraban hombres jóvenes, se sumaron al proceso mujeres, quienes encabezaban su propio proyecto migratorio, dando como resultado que familias enteras se desplazaran. De ese modo, llegaron de manera acompa- ñada menores indocumentados al país del norte. Las políticas en Estados Unidos brindan educación gratuita (de kínder a preparatoria) a todos los menores sin importar su estatus migratorio, razón por la cual estudiantes migrantes indocumentados han podido asis- tir a la escuela. Sin embargo, jóvenes indocumentados que quieren ingresar a la universidad, enfrentan barreras económicas y legales que los alejan de la educación superior. En el plano económico se debe a que las universi­da­- des de Estados Unidos tienen pagos de colegiaturas diferenciados. Exis- ten dos tipos de matrículas: una es in-state (dentro del estado), para estudiante que son residentes legales del estado donde se encuentra la escue­la y/o que nacieron ahí. La segunda es out-state (fuera del estado, más eleva­da que la primera), para estudiantes de otros estados. Por carecer de estancia legal, las y los jóvenes indocumentados que querían asistir a la universidad debían pagar matricula de out-state. Por otra parte, están las limitantes legales que no aplican a todas las entidades federativas de la Unión Americana. Algu- nos estados 1 como, Missouri y Georgia, tienen leyes que prohíben la inscrip­ ción de migrantes indocumentados en sus universidades. En ese contexto de exclusión, algunos jóvenes decidieron organizarse para exigir acceso a educación superior. Conforme fue desarrollándose la cohesión de las y los jóvenes indocu- mentados que querían ir a la universidad, se volvieron un movimiento. En ese entonces todavía no eran conocidos como dreamers, eso pasaría hasta 2001. Al inicio eran grupos de estudiantes sin papeles que tenían presencia en algunas universidades y colegios comunitarios, su exigencia era tener 1 El caso opuesto es California, que en 2001 aprobó la ley AB540, permitiendo que estudian- tes indocumentados paguen colegiaturas in-state. En 2011 se aprobaron un par de leyes cono- cidas como California Dream Act, integrada por la AB130 y AB131, que permite a estudiantes indocumentados solicitar becas de fondos privados y estatales, respectivamente (Undocumen- ted Student Program, 2017).