Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Página 198

198 Raúl Delgado Wise, Mónica Guadalupe Chávez Elorza (Delgado-Wise, Covarrubias y Rodríguez, 2009). En términos demográfi- cos, esta transferencia significa —para países periféricos que se ubican en un estadio avanzado de la transición demográfica— la exportación de su bono demográfico, es decir, de la población en edad productiva que sirve de soporte para el sostenimiento de la población infantil y los adultos mayo- res. En un sentido más profundo, esta transferencia implica la pérdida del más importante recurso para la acumulación de capital en el país de origen: su fuerza laboral. Más todavía, la exportación de fuerza de trabajo altamente calificada exacerba el problema, al reducir seriamente las capacidades del país de origen para innovar en su propio beneficio e impulsar proyectos de desarrollo intensivos en tecnología. Analizar estas nuevas modalidades de intercambio desigual plantea un desafío teórico, metodológico y empírico, ya que requiere de cambios en la percepción y caracterización de las categorías utilizadas convencionalmen- te para interpretar el capitalismo contemporáneo. Con todo, sin descono- cer los significativos aportes de la CEPAL para avanzar en la comprensión de este fenómeno (sobre todo en lo concerniente al papel central otorgado al progreso técnico), es importante traer a colación las teorías mar­xistas del intercambio desigual en su doble vertiente: en sentido estricto y amplio, proveen un sólido y fértil piso conceptual para avanzar en la conceptualiza­ ción de las modalidades emergentes de intercambio desigual im­plicadas en la exportación de fuerza de trabajo. Por un lado, el intercambio desigual en sentido estricto pone en el centro del análisis los diferencia­les salariales derivados de los obstáculos a la movilidad poblacional (que, en términos más precisos, se refieren a los diferenciales en las tasas de plusvalor) y, por el otro, el intercambio desigual en sentido amplio agrega a estos diferenciales aque- llos emanados de las diversas composiciones orgánicas del capital, i.e. los diferenciales en progreso científico-tecnológico, de los países involucrados. Tómese en consideración que la internacionalización del capital en el marco de la globalización neoliberal busca incesantemente abaratar los costos la­ borales —incluyendo aquellos relacionados con la fuerza de trabajo altamen­ te calificada— y maximizar las transferencias de excedentes entre países periféricos y desarrollados, a partir precisamente de aprovechar y profundi­ zar los diferenciales salariales. Todo esto nos lleva a concluir que la exportación de fuerza de trabajo altamente calificada proveniente de países periféricos o emergentes, lejos de constituir una opción en la que todos ganan (win-win-win) —como lo sugiere la noción de circulación de talentos en boga—, configura una nue- va modalidad de dependencia, particularmente expoliadora y depredadora. Ante este escenario, resulta urgente revertir las tendencias al desarrollo desigual prevalecientes y modificar radicalmente la lógica que orienta las