Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 196

196 Raúl Delgado Wise, Mónica Guadalupe Chávez Elorza ­ erancia y superficialidad de las nociones de fuga de cerebros (brain drain), p circulación de cerebros (brain circulation) y ganancia de cerebros (brain gain) como categorías analíticas supuestamente explicativas del fenómeno. Retomando la noción de exportación de fuerza de trabajo empleada para caracterizar al modelo exportador que se instaura en México, queda claro que la dinámica de reestructuración de los sistemas de innovación antes referida se inscribe en este contexto. De hecho, se configura como una etapa avanzada o superior de la misma, que opera en una doble vertiente: la exportación directa vía migración de fuerza de trabajo altamente califica­ da y la exportación indirecta, mediante el establecimiento de maquiladoras científicas. Esta última vertiente es aun relativamente incipiente en el caso de México. Al respecto, Gallagher y Zarsky (2007), en un estudio sólida- mente fundamentado y bastante revelador, ponen de relieve que la inver- sión extranjera directa en tecnologías de la información realizada en el llamado Silicon Valley mexicano (ubicado en la zona metropolitana de Guadalajara), no generó un foco de innovación capaz de generar impactos multiplicadores sobre la economía mexicana y operó, más bien, bajo la mo­ dalidad de una economía de enclave. En un sentido más profundo, es pertinente advertir que la exportación de fuerza de trabajo encierra una nueva modalidad de intercambio desigual en el horizonte norte-sur (y en nuestro caso entre México y Estados Uni- dos), cuya comprensión resulta crucial para develar los procesos de trans- ferencia de excedentes implicados en el entramado estratégico/estructural que se teje en torno a las cadenas globales de mercancías, y que están en la base de la reinserción asimétrica y subordinada de la economía mexicana a la estadounidense. No obstante la centralidad que el concepto de intercam­ bio desigual tuvo en décadas pasadas para explicar la dinámica del desarro­llo desigual y desentrañar la naturaleza del vínculo entre países desarrollados y periféricos o emergentes —tanto en el pensamientos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) como entre los teóricos de la dependencia —, su inclusión en los análisis del capitalismo contemporáneo permanece como una asignatura pendiente. Es importante tener presente que el grueso de la discusión sobre intercambio desigual estuvo y permane­ ce circunscrita al análisis de la división internacional del trabajo que con- fiere a la periferia el papel de proveedora de materias primas y a los países desarrollados, el de suministradores de productos industrializados. Y si bien esta división continúa vigente para un número significativo de paí- ses periféricos, ha dejado de ser privativa de las relaciones norte-sur. Algu- nos países periféricos de reciente industrialización —principalmente de la región asiática— fungen, cada vez más, como proveedores de bienes indus- trializados. Más importante aún resulta el hecho de que, a esta modalidad