Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Seite 1072

1072 Manuel Ángel Castillo procesos que pueden alterar de manera significativa no sólo su capacidad de atracción de individuos y familias, sino también sus políticas de acepta­ ción y expulsión de inmigrantes como no ha ocurrido en mucho tiempo. México experimenta situaciones críticas en varios sectores de su economía que operan en contra de la posibilidad de generar empleos; mientras tanto, Estados Unidos se debate en una política cada vez más hostil hacia la inmi­ gración, a pesar de lo funcional que pueda ser la fuerza de trabajo extran­ jero en diversos sectores de su economía y ámbitos del territorio. Sin embargo, persisten incógnitas, sobre todo relacionadas con la forma en que el país vecino al norte resolverá los requerimientos que la dinámica demo­ gráfica de su población plantea en un ambiente de recuperación económi­ ca, como el que ha venido experimentando en los años posteriores a la crisis del decenio anterior. Por su lado, los países centroamericanos —especialmente los que con­ forman el llamado Triángulo del Norte— continúan experimentando si­ tuaciones críticas en materia de inseguridad de sectores cada vez más amplios de su población y para quienes la emigración hacia el norte (sea que tenga como destino a Estados Unidos o a México, como se ha obser­ vado en los años más recientes) se constituye cada vez más en el recurso de sobrevivencia, aunque sea en condiciones precarias y de innumerables riesgos en el proceso de desplazamiento. Ante la ausencia de acciones efec­ tivas para mejorar las condiciones de trabajo y de vida en general en aque­ llas naciones, se puede prever que las presiones emigratorias persistirán y tampoco se vislumbran destinos alternativos en el corto y mediano plazo. Esos movimientos de población sur-norte han planteado un problema para una atención humanitaria de sus protagonistas, especialmente de quie­ nes demandan justificadamente protección para resguardar su integridad personal (Goodwin-Gill, 2015; Barichello, 2015), especialmente dentro de los llamados “flujos mixtos”, en los que participan migrantes laborales que se desplazan por las mismas rutas, medios y mecanismos que los que emplean personas potencialmente elegibles para algún tipo de figura de protección con perspectiva de derechos humanos (refugio o protección hu­ manitaria, por ejemplo). 18 Los organismos de auxilio en esa difícil tarea han llamado la atención sobre la necesidad de adoptar mecanismos que mejoren las capacidades de detección de estas personas, y que superen las inevitables limitaciones que impone la desconfianza y la incidencia de los abusos que comenten los agentes de autoridad para impedir el recurso a la protección. Asimismo, instancias internacionales de derechos humanos, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos 18 Véase por ejemplo, OIM (2017:79-80).