Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1053
Política migratoria, migración irregular y seguridad
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Tomando en consideración lo anterior, se hacen necesarios los progra-
mas de cooperación regional en defensa, inteligencia, justicia y seguridad
pública entre México, Centroamérica y Estados Unidos. En realidad, “so-
lamente la cooperación multilateral en materia de seguridad y migración
puede generar respuestas que aborden la complejidad de estos procesos”
(Armijo, 2011a:8). “Tanto las dinámicas migratorias actuales, como las ame-
nazas a la seguridad humana y las elevadas cifras de deportaciones por
parte de Estados Unidos dan cuenta de la necesidad de contar con políticas
coordinadas” (Fundación MacArthur-México, 2013:1). En años recien-
tes observamos esfuerzos importantes en términos de cooperación para
resolver la problemática fronteriza, tanto en la región que divide a México
y Estados Unidos, como en aquella que separa a México de Centroamérica.
Sin embargo, dichos esfuerzos demostraron ser limitados y se observan aún
grandes problemas en las soluciones diseñadas recientemente para resolver
problemas comunes. La política actual de la administración Trump plantea
obstáculos muchos mayores en este sentido.
Al mismo tiempo se debe garantizar la prevención, detección, investiga-
ción, sanción y reparación efectiva de abusos a migrantes. Por otro lado,
deben implementarse mejoras en la comunicación y tecnologías de infor-
mación; reforma policial y del sistema penitenciario; así como mejoras en
los sistemas de inteligencia. Un enfoque integral debería de preocuparse
además por los aspectos sociales, la prevención y la reducción del consu-
mo de drogas en Estados Unidos; esto implicaría avanzar en el tema de la
corresponsabilidad y reducir los niveles de desconfianza. La gestión y
la cooperación entre los tres niveles de gobierno, tanto de México como de
Estados Unidos, es también fundamental para definir “una estrategia co-
mún y eficaz, que genere impactos en la reducción sustancial del narcotrá-
fico, la violencia y la inseguridad” (Ramos, 2011:90).
Los retos para solucionar la problemática actual en las dos fronteras de
México son enormes e involucran a una gran cantidad de actores. Las
oportunidades de una mayor y mejor colaboración son también eviden-
tes, particularmente ahora que algunos países de la región —en particular
México y Estados Unidos— inician una nueva fase en su configuración
política derivada de procesos electorales recientes y otros que están por
venir. El futuro de la Iniciativa Mérida —o del programa que la sustituya—
depende de la voluntad de los gobiernos de la región, recordando que los
principales problemas en materia de seguridad fronteriza (en las dos fron-
teras que aquí se analizan) solamente podrán abordarse a través de la coo-
peración de los países involucrados.
Finalmente, y como un tema central, es preciso considerar un enfoque
en seguridad humana. La cooperación regional no debe darse únicamente