Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | Page 1052
1052
Guadalupe Correa-Cabrera
trucción de un muro fronterizo a lo largo de la frontera México-Estados
Unidos, o las políticas de mano dura para el abatimiento del crimen en
algunos países centroamericanos, no han tenido el éxito ni la efectividad
esperados, al tiempo que han representado un alto costo para los contribu-
yentes de las naciones donde han sido implementadas. La administración
Trump parece no haberse dado cuenta de ello.
En este último sentido, por ejemplo, la política antidroga de Estados
Unidos ha canalizado, desde hace ya varios años, enormes recursos finan-
cieros al control de las fronteras para evitar el cruce de marihuana y cocaí-
na. Sin embargo, la realidad es que la droga sigue cruzando en los mismos
niveles de hace diez o 15 años. Esto sigue sucediendo, según Ramos,
[…] porque los grupos delictivos tienen una gran capacidad estratégica, una
capacidad para conciliar, corromper, generar alianzas y fomentar redes; ac-
túan como verdaderas empresas con una visión estratégica. Es entonces un
reto para la política pública generar precisamente esquemas mucho más
flexibles y sobre todo más eficaces (Ramos, 2011:88).
Estados Unidos ha impuesto unilateralmente su política de seguridad en
la frontera con México y la ha hecho extensiva a la región que incluye al
resto de México y parte de Centroamérica mediante la Iniciativa Mérida y
el Plan Frontera Sur. No obstante el aumento tan significativo en la inver-
sión para reforzar la seguridad fronteriza, no se han logrado frenar las mi-
graciones y mucho menos la violencia. La aplicación de la Iniciativa
Mérida tampoco significó una mayor seguridad o estabilidad en México.
Por el contrario, un aproximado de 100 mil asesinatos o más en seis años
muestran su fracaso. Podría decirse entonces que, en la frontera norte de
México, uno de los principales problemas reside en el diseño de políticas
de seguridad fronteriza —sobre todo migratorias— de carácter unilateral,
en particular por parte de Estados Unidos.
La experiencia ha demostrado que las políticas unilaterales “orillan a la
ilegalidad, aumentan los riesgos para la seguridad humana de los y las
migrantes y favorecen el incremento de delitos asociados a la migración”
(Armijo 2011a:8). Por otro lado, y en lo que respecta a la frontera sur, como
señala Benítez:
[…] tanto en México como en América Central las capacidades de los gobier
nos son muy reducidas, sobre todo ante el poder acumulado por las agrupa-
ciones criminales. A ello se agrega una debilidad endémica de los sistemas
políticos en países como Guatemala, Honduras y El Salvador, que impide el
desarrollo de capacidades para neutralizar a los traficantes de personas y
drogas (Benítez, 2011:192).