Mi primera publicacion VOLUMEN 20-MIGRACION-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO-20 | страница 1018

1018 Rodolfo Casillas R. humanística, incluyente y solidaria con las otredades nacionales y étnicas transfronteras mexicanas. S eguridad sin reciprocidad Históricamente hablando, Estados Unidos no tiene complejo de culpa cuando habla de su patio trasero cuando se refiere a México. La propia can­ didata Hillary Clinton así lo escribió en las dos ocasiones que nombra a México en sus memorias cuando fue secretaria de Estado de Estados Uni­ dos (Hard Times). El actual presidente, Donald Trump, no tiene necesidad de escribir unas memorias para hablar de manera despectiva de la población mexicana y proponer continuar con la construcción de un muro (iniciado en los inicios de los años noventa) que divida a los dos países. Las autori­ dades mexicanas, por su parte, han sido consistentemente temerosas de que se den a conocer los acuerdos de colaboración entre los gobiernos de los dos países, en particular de los temas de seguridad y migración, y más de los que implican actuaciones que involucren a los dos temas. El ca- so más reciente es lo ocurrido en enero de 2017. Ya es vieja la política migratoria selectiva de Estados Unidos, pero sigue viva y hoy más viva con Trump. En el pasado inmediato, la administración Barack Obama expulsó alrededor de tres millones de migrantes extranjeros. El presidente Trump, acostumbrado al ejercicio ejecutivo del poder, dio indicaciones inmediatas para la construcción de un muro en la frontera sur estadounidense, con cargo a México, y anunció la contratación de más personal migratorio, entre otras medidas que refuercen el control guberna­ mental de esa frontera con México. Entramos a una nueva etapa de equí­ vocos, y no sólo del gobierno de Estados Unidos. ¿Qué es lo que ha hecho y hace el gobierno mexicano? Cuando la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLC) en 1994, se llegó al acuerdo de dejar dos temas fuera de la agenda de ese Tra­ tado: el petróleo mexicano y la migración internacional; el petróleo le inte­ resaba a Estados Unidos, pero México tenía un marco legal que impedía la comercialización que el vecino país del norte quería. Los migrantes me­ xicanos no los quería Estados Unidos, pero México no quería discutir ese tema por diversas razones internas, que no son menores. En aquel enton­ ces, la migración mexicana a Estados Unidos tenía un volumen cre- ciente, como creciente sería el monto total de remesas enviadas a México. Por eso, y de acuerdo a un proceder previo, el gobierno de México decidió tratar esos temas en mesas paralelas y disociadas. En 2017, en cambio, el gobierno de México acepta incluir el tema migratorio en las negociaciones