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Textos filosóficos
Dossier
Martin Heidegger
3 ra época - 133 ra parte
1997 - 2018
Compilador: Rogelio Fernández Couto
Eros, Alétheia y el amor de transferencia
(Segunda y última parte)
por José Grandinetti
D
irigiéndose a los analistas, en una reunión del 17 de
marzo de 1959, les decía Lacan: “...El médico –y se re-
fiere al psicoanalista– siempre habla como si estuviese
bien enfundado en sus botas, las botas del amor, del deseo, de
la voluntad, y de todo lo que sigue. Es una posición muy curio-
sa y deberíamos saber desde hace tiempo que es una posición
peligrosa por la cual nos introducimos en esa contra-transfe-
rencia que nos impide entender algo del enfermo con el que
nos enfrentamos. Por eso es esencial para el analista articular
el deseo, situar su lugar”.
Ese “docto-saber” que se opone a la “docta-ignorancia”, está
hecho de rechazo sistemático que entre otros temas, trata a la
repetición como resistencia transferencial, expresando en esa
mal entendida articulación, transferencia-repetición, la resis-
tencia del analista a considerar: por un lado, al inconscien-
te como efecto del significante en el sujeto, y por el otro, a la
pulsión como eco del significante, tocando el cuerpo cual ins-
trumento, llegando como ocurre en los llamados fenómenos
psicosomáticos, hasta “hincar” los órganos.
Se reniega entonces de esa común pertenencia, esa co-perte-
nencia transferencia-pulsión e inconsciente-repetición. Enten-
diendo así a la repetición cual molesta o torpe insistencia rei-
terativa, anulando de este modo su carácter de “kairós”, opor-
tunidad que permite se le preste oídos, esto es “atención pare-
jamente flotante”, considerándola de otro modo, es decir re-
cuperación, re-demanda, re-dicho, y por lo tanto, vuelta a las
fuentes. Metáfora de la diosa de Parménides que equivaldría
psicoanalíticamente a disponer, a contar con esa marca, que
en tanto índice significante de la represión primaria, repite en
la repetición su diferencia, si se la aloja en la transferencia en
tanto una vuelta de lo reprimido. Torsiones de lo reprimido.
En realidad suele ocurrir que a la repetición se la empareja
imaginariamente a la transferencia en la medida en que ésta,
la repetición, no deja de ser un modo de “recordar”, de tran-
sitar por la cadena significante al amparo de ese artificio que
es la transferencia analítica. Alétheia, camino al Eros, que se
hace verdad tanto en el recuerdo como en el olvido, Letheia.
La diosa Alétheia no es entonces la pretenciosa verdad téc-
nica del cálculo. Su estar, su Da-sein, es el de la apertura y la
pobreza benéfica del “poco y nada de sentido”.
Verdad en el error o en el olvido que por ineptitud del analis-
ta –por supuesto que siempre posible– puede promover y has-
ta consolidar el olvido de las verdades del sujeto tanto como el
olvido del sujeto mismo en análisis. Olvido del sujeto conver-
tible en acting-out, llamado a la atención flotante del analis-
ta. Llamado que solicita considerar a la transferencia en tanto
tránsito a lo simple y único que caracteriza a la singularidad.
Verdad del sujeto del inconsciente en transferencia que, al
igual que la idea de la verdad en Ser y Tiempo, se la encuen-
tra fatalmente fuera de los intereses de una teoría del cono-
cimiento, del cognitivismo y sus técnicas. Verdad que refiere
a un sujeto dividido entre “el dicho” y “el decir”, entre lo que
supone saber y “lo reprimido” que forja su deseo.
Sujeto dividido entre el placer y el goce, entre desear y que-
rer o no lo que se desea.
Es por todo esto que decimos que en esa formación del in-
consciente llamada psicoanalista, se tratará de “atender” al
amor y a la verdad por los más sinuosos caminos, los más es-
trechos y enrarecidos laberintos. El acting-out del analizan-
te y a veces el del analista, pueden ser uno de ellos, uno de
los siempre posibles recorridos de esa “profesión imposible”.
Sendas que por más difíciles y hasta arduas que resulten,
no podrán carecer de la honestidad intelectual que hace a su
“emplazamiento”. Nos referimos al armado ético-lógico del
dispositivo analítico. Honestidad intelectual que se opone a
cualquier pomposa idea de generoso amor a la verdad en el
blablá psicoanalítico.
En palabras de Freud, refiriéndose a Dostoievski, se trata-
rá de: inteligencia para conocer y honradez para confesar. Di-
gamos que si el amor de transferencia nos concierne en tan-
to una suerte de genitivo, lo es por su potencia de verbo, de
carta, de letra.
Estamos entonces en condiciones de decir que el amor es en
psicoanálisis un asunto de letra, y de ella nos ocupamos cuan-
Imago Agenda | N° 204 | Verano 2018 | 59