Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 453

A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid 453 teleológico, como desde un punto de vista del saber práctico, contribuyen de ma- nera decisiva a la comprensión y discernimiento del actuar humano. En efecto, al ser el Derecho el conjunto de normas de carácter general que se dictan para dirigir la sociedad, y al tener esas normas la finalidad de ordenar la vida del hombre, se convierte así en un pilar fundamental y básico para que la convivencia sea más humana y la vida de cada individuo más acorde con su genuina naturaleza. ¡Nunca como en nuestra época se ha hablado tanto del hombre y de su dig- nidad! Y, por contraste, nunca como en nuestro tiempo se han pisoteado tanto los derechos humanos poniendo como excusa un pseudo-progreso científico y social. Por eso se hace imprescindible y urgente, que la Medicina y el Derecho caminen juntos. Es importante que las verdades que la Medicina ha alcanzado y que proclama de manera científica sobre el hombre, como son el inicio de la vida desde el primer instante de la concepción, el derecho a una correcta y adecua- da atención médica durante la enfermedad y la obligación de respetar el ocaso natural de la vida humana, sean reconocidas por el Derecho y recogidas en el ordenamiento jurídico. Cuando todas estas enseñanzas se incorporan al íntimo modo de pensar de una persona, y cuando esa persona se identifica con tal fuerza con ellas que llegan a hacerse una sola cosa con su manera de actuar, se puede llegar a afirmar lo que me decía en cierta ocasión, un discípulo del Prof. Martínez Baza: “la Medicina Legal es el summum y el todo”. Estoy convencido de que Pelegrín hubiese fir- mado esta frase. La vida universitaria le atraía con gran fuerza, al igual que también le atraía la vida del foro. Por esta razón tomaba parte, con idéntica intensidad e idéntico interés, tanto en las diferentes actividades académicas, como en las obligaciones dimanadas de su condición de médico vinculado al mundo judicial ¡Con verda- dera pasión! Creo no equivocarme si afirmo que, en sus últimos tiempos, una de sus di- versiones favoritas, y que la practicaba con gran asiduidad, era la de rememorar y narrar los diferentes avatares y distintas anécdotas que le habían acaecido en las oposiciones a Cátedra, así como en sus actuaciones ante los Tribunales de Justicia. Por todas estas razones se sentía muy honrado y profesionalmente muy satisfecho, cuando mostraba a sus amigos la Cruz y la Medalla de San Raimundo de Peñafort, con las que había sido condecorado por el Ministerio de Justicia. Cuando se intenta el acercamiento a la vida de una persona para tratar de analizarla, unas veces la tarea resulta fácil y otras veces, por el contrario, la tarea resulta muy ardua. Pero tanto en un caso como en otro, casi siempre es posible encontrar vestigios y huellas de los fundamentos en que basaron su existir.