Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Seite 442

442 V olumen 55 (2018) Reproducción Asistida. Estamos hablando de técnicas de hoy solo que analizadas por él hace 27 años. Y para terminar esta parte, no puedo dejar de citar sus trabajos sobre Tó- xicos, Intoxicaciones y Drogadicción, quizás sus temas preferidos. En especial sobre intoxicaciones laborales con plomo, y, sobre todo, con drogas haciendo especial mención de los aspectos delictivos que la drogadicción puede entrañar, aspectos que también hoy constituyen un problema social de primer orden. Durante su actividad académica dirigió 11 Tesis de Licenciatura y 23 Tesis Doctorales, habiendo publicado 4 libros. Y por investigar, como curiosidad les diré que Pelegrin formó parte de la comisión científica sobre los restos mortales del Conde Pedro Ansúrez para iden- tificar y confirmar su pertenencia al fundador y repoblador de Valladolid. Asimismo, publicó trabajos de naturaleza antropológica sobre otros restos de ilustres personajes de nuestro entorno como Luis de Quijada, Magdalena de Ulloa y Doña Inés de Salazar estudios que se conservan en los Archivos de la Colegiata de Villagarcía de Campos. Como resumen apresurado podríamos decir que Martínez Baza, investigan- do creó Ciencia. Por lo expuesto, y por lo mucho que me dejo en el tintero, Pelegrin dejó una ingente obra basada en la investigación en medicina legal, dotándola de un sentido humanístico o lo que es lo mismo, amando al hombre, comprendiendo al hombre, sintiendo al hombre y, sabiendo del hombre. Y me permito añadir un adjetivo: comprendiendo, sintiendo y sabiendo tanto del hombre “vivo” como del hombre “muerto”. Y con el ansia de “saber sobre el hombre muerto” enlazo con la segunda faceta de la Obra de Pelegrin Martínez Baza: la de su dedicación a la medicina forense. Cuando comencé el contacto con esta asignatura, tenía la impresión de que la Medicina Legal era la asignatura de las autopsias. La del “saber sobre el hom- bre muerto…” Andaba por aquellas fechas y por la Facultad de Medicina un curioso personaje que dormía en una sala común del antiguo hospital y al que ca- riñosamente le llamaban “El Macabro”. Con alguna dadiva monetaria o enólica, Julián “El Macabro”, de profesión Mozo de autopsias, te llamaba a las autopsias y podías de esta forma, hacer méritos ante el terrible Dr. Cabeza. A más autopsias, pues … más méritos. O sea, menos posibilidades de viajar a Zaragoza…. Este personaje, de novela de Allan Poe, era uno de los asiduos ayudantes de Pelegrin, y de los forenses en general, en las autopsias judiciales aparte de los internos de la asignatura, no siempre disponibles a ciertas horas...pero hay que reconocer que, gracias al “Macabro”, pudimos reunir experiencias, no siempre agradables, en este campo y, sobre todo, aprendimos a valorar la gran utilidad de