Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 418

418 V olumen 55 (2018) falsa seguridad, ni que la Gran Bretaña agasage a Eduardo Jenner con una pensión anual tan pingüe que se le acuñan medallas de oro para eterna memoria, y que se piense hacerle una estatua, que deba anteponerse a la de Newton ; y para que Vmd no se equivoque, y pueda decidir si negamos un hecho después de hecho, proceda con mucha reflexión e examinar el grano verdadero, porque todo nuestro asilo estriva (sic) , señales patognomónicos tiene, fáciles de conocer al que tiene la vista hecha. El grano falso no preserva de las viruelas, por eso los Ginebreses, a quienes se les envió desde Viena virus de escasa casta, la padecieron otra vez. Este aconteci- miento desgraciado, lejos de disminuir el crédito de la Vacuna, contribuyó mucho a ensalzarlo; porque a aquella República, que jamás perdió las lisongeras esperanzas, consultó a Jenner, la [laísmo vallisoletano] envió virus verdadero, y desde enton- ces han quedado los Ginebreses bien satisfechos de la virtud de la Vacuna. Sólo falta resolver si la Vacuna es igualmente benigna inoculándola sin pre- paración de los vacunados, en la dentición y en la canícula, épocas que Vmd se inclina a respetar, y que a no tener la confianza que inspira la experiencia, qualquiera creerá ser un entusiasmo atropellarlas. Si el señor Imparcial en vez de abandonarse a su prevención y sentidos, que muchas veces se conspiran para ofuscarnos, se dedicara a buscar la verdad que solicita, no despreciaría los mi- llones de egemplares en que se fundan los Vacunadores. La Medicina apoya sus esperanzas en hechos acertados, y si el acierto repetido puede justificar la conducta de los que han vacunado en todas las épocas en que Vmd teme, ayga aciertos tanto menos sospechosos, quanto son acaecidos en nuestra Península. “La antigua inoculación, dice el Autor del librito los Progresos de la Vacuna en Tarragona, pag. 42, “excluye varios casos, en donde su práctica es expuesta, tal es el embarazo, tan la dentición, tal qualquier caso de debilidad o poca salud. La Vacuna no repara en ninguno de estos casos, en todos ellos se puede practicar, y así se ha egecutado en esta ciudad [Tarragona]. Y en la misma página prosigue: “La inoculación antigua exigía preparación, régimen y estación a propósito; la de la Vacina no exige ninguna de estas circunstancias, sin preparación ni régimen se practica en toda estación, y sin salir de la canícula” que Vmd tanto teme. Sepa que la mayor parte de los que se vacunaron en Madrid en año pasado [1801] fue en el tiempo abrasador de la estación, como puede verlo en una carta impresa, que dirigió a sus estados el Excmo. Sr. Duque de Osuna, en donde refiere S.E. que tres hijos suyos fueron vacunados en 19 de Agosto, contándose entre los tres la Excma. Sra. Marquesa del Viso, con la notable circunstancia de hallarse en cinta, habiendo correspondido en todos tres el efecto a la feliz experiencia general. Si el Padre de la Medicina el grande Hipócrates, que tuvo un conocimiento tan deli- cado de la naturaleza, de las variedades de la atmósfera en todas las estaciones, y su influxo en la máquina de los hombres según las revoluciones físicas de la edad, existiera ahora no se detendría de vacunar en la canícula , aunque sobreviniera la