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V olumen 55 (2018)
es la de su madurez, hasta que empieza a secarse, que sucede desde el día 9 hasta
el 12 de la vacunación, como experimentará Vmd si en vez de entregarse a dudas
imaginarias, coge la aguja de vacunar (*) [En nota: En estos días se vacuna con
acierto en Madrid, Valencia, Cataluña, Francia, Inglaterra & sin más diferencia,
que a unos vacunadores les gusta el 9 a otros el 10 y así de los demás.]
Varias circunstancias particulares de localidad e influxo a su atmósfera, tegido
más o menos fino de la piel de los vacunados, con otras pueden realizar alguna
anormalidad en la ley general, pero tan lejos de haber ambigüedad, y contradicción
de los Vacunadores que la han observado. Esto mismo indica que han sabido sor-
prender a la naturaleza en el tiempo oportuno, y que no hay la dificultad que Vmd
piensa. Atendiendo a la regla que le di en mi respuesta, rara vez habrá equivocación,
y aún sin ella, el que ha visto muchas veces los señales característicos del grano en
la época de nuestra qüestión, no puede padecer engaño, así como no lo padecerá
Vmd e distinguir si está madura o no una fruta que haya visto y observado algunas
veces, aunque se la presenten al tiempo regular de su sazón. Sé que el arte de curar
es muy difícil y complicado, y que para hacer observaciones se necesita el talento y
crítica que formó el carácter de un Hipócrates, de un Sydenham, de un Boerhaave, y
de un Piquer. ¿Pero qué tiene que ver que la vida sea breve, difícil el observar, y el
arte extenso [Aforismo de Hipócrates] si el mecanismo de la vacunación se aprende
en pocos instantes, y la observación de la época de extraer el virus es obra más de
unas ojeadas, que de un largo estudio? Es verdad, señor Imparcial, no se halla en
especulaciones apartadas del ente real, sino en el mismo grano vacuno, que debe
tocarse o mirar algunas veces. La gente del campo, y las mugeres inglesas sin más
lógica que la simple incisión, vacunan y extraen el virus en el tiempo oportuno. En
Alcira una muger imitando a la inglesa, ha vacunado a un hijo suyo.
A la vista de estas lecciones tan prácticas, me sonroseo cuando Vmd en un
Pueblo de los más cultos de España, pregunta por segunda vez ¿Cómo hemos de
determinarnos, sin exponernos a frustrar la operación? Cómo? Como han deter-
minado casi todas las Naciones iluminadas con algún principio de cultura? Cómo
Piguillem, celoso del bien y honor de su patria?.Como los sabios médicos de la
Corte, y otros de nuestra España, Como la gente del campo?
Parangonemos los frutos que han cogido de sus operaciones a ver si co-
rresponden a los principios ambiguos de una vacunación como Vmd piensa; y
dexando a un lado los cien mil vacunados que se cuentan en Inglaterra, Francia,
Alemania, Rusia, Italia, Estados Unidos de América & no salgamos de nuestra
península. Empecemos por Cataluña, y registre Vmd allí 3.000 vacunados en
los primeros cinco meses que empezó la vacunación, tal es la actividad de Don
Francisco Piguillem, a quien somos deudores los españoles de este beneficio.
No cuento entre estos los 300 que había en Tarragona quando el Señor Smit es-
cribió su opúsculo, ni otros muchos de varios Pueblos del Principado. Vea Vmd