Mi primera publicacion ANALES 2018 FINAL FINAL p | Page 16
16
V olumen 55 (2018)
miento racional de la enfermedad. De este modo, libremente, el médico hipocráti-
co realizaba la consulta médica cuya forma tradicional que ha perdurado, a pesar
de los cambios científicos, ideológicos y sociales, hasta finales del siglo XVIII
Este dilatado periodo, desde Hipócrates hasta la Ilustración, está caracte-
rizado por un nivel diferente de desarrollo científico, y por distintas actitudes
psicológicas y sociales que influyeron en el acto de la consulta entre médico
y paciente. El análisis del acto médico se establece respecto de las cambiantes
relaciones entre el enfermo y su médico. Las formas de la consulta médica han
sufrido, sin embargo, cambios científicos, sociales y culturales en el pasado.
La consulta médica tradicional tiene su origen en la Medicina griega y he-
lenística hipocrático-galénica, Sin embargo sería incorrecto desde las doctrinas
médicas, hablar de medicina tradicional para referirnos a los siglos modernos,
desde el Renacimiento hasta la Ilustración, puesto que en estos siglos se instauró
la anatomía y fisiología modernas que superaban la tradición hipocrático-galéni-
ca. A pesar de la nueva anatomía vesaliana, el descubrimiento de la circulación de
Harvey y la cirugía moderna, el acto médico de la consulta, se vino realizando sin
cambios sustanciales si lo comparamos con el ejercicio médico hipocrático. La
práctica médica, acto o consulta, se venía realizando inalterada desde los perio-
dos anteriores. El médico no dispuso hasta 1800 de otros recursos en la consulta
que los cinco sentidos tradicionales, tal como venía sucediendo con Hipócrates
en el siglo V antes de Cristo. En este sentido, y en plena modernidad, el progre-
so había sido mínimo y en su quehacer cotidiano la consulta a finales del siglo
XVIII mostraba numerosas semejanzas con la antigua práctica profesional. En la
primera mitad del siglo de las Luces, se introdujo la termometría clínica (Boer-
haave) y antes de finalizar la centuria Cotugno pudo demostrar mediante ácido
nítrico, la presencia de albúmina en la orina. Estas novedades no influyeron en la
práctica, como tampoco el descubrimiento de la percusión torácica por Leopold
Auenbrugger en 1761.
Conviene anticipar que durante la primera Edad Media, con la predicación
cristiana, se opera uno de los hechos más revolucionarios en la concepción del
hombre. El Cristianismo, sin duda, suscitó un cambio radical de la consideración
social del enfermo y del ejercicio médico, hasta el extremo que invirtió los su-
puestos de la Medicina y ética hipocrática. El naturalismo griego y helenístico
se vio superado por una consideración del ser humano, no sólo en el cuerpo en-
fermo, sino en una dimensión espiritual que transciende la realidad mundana. El
médico en la primera Edad Media, eran monjes y eclesiásticos, quienes curaban
no sólo del cuerpo en las enfermerías y hospitales monásticos, sino ante todo del
alma y la salvación eterna del enfermo. La consulta médica en los Monasterios
estaba cerca de la confesión cristiana, y el enfermo era considerado como un ser
superior. La enfermedad era motivo de alcanzar la gracia divina aceptando el