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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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Las lanzas, utilizadas generalmente por la caballería, producía una lesión
penetrante, especialmente profunda por la fuerza que se desarrollaba para atacar
al enemigo. La característica es que tenían una punta metálica que se soportaba
en un mástil de madera más o menos resistente, pero que en muchas ocasiones
se rompía y en múltiples casos astillado en la zona lesionada. En muchos heridos
atravesaba la región afectada saliendo la parte metálica y permaneciendo la de
madera en el cuerpo. Similares efectos podrían producir elementos punzantes
lanzados a mano como venablos o jabalinas cuya capacidad de penetración se
basaba en el impulso que se transmitía al arma y que podría añadirse en su caída
el de la gravedad. La alabarda era un elemento de frecuente uso por los ejércitos
que producía lesiones muy destructivas.
Un arma muy utilizada en la época era la pica, elemento de gran longitud
soportada en un mástil largo de madera y terminada en una zona plana cortante
de gran contundencia que podía frenar al enemigo a caballo, sobre todo si se
apoyaba el extremo distal en el suelo. Producía contusiones que en muchas oca-
siones atravesaban o levantaban los elementos de protección como petos, yelmos
o cascos, ocasionando graves lesiones sobre todo en la cara, siendo la mandíbula
la zona más afectada rompiéndose el hueso y desprendiéndose los dientes
Las flechas lanzadas desde arcos, se dejaron de utilizar en los ejércitos euro-
peos, salvo el inglés que disponía todavía de unidades de arqueros. Sin embargo,
en los ejércitos sarracenos se utilizaba el arco y la flecha, aunque si más bien no
tenían gran penetración, hecho que dependía del tipo de arco y sobre todo de la
distancia de disparo, a veces podía penetrar incluso por elementos de protección
metálicos. La flecha del arco lo forma tres elementos la punta metálica con la ca-
racterística forma de fácil penetración, pero dificultosa extracción por su diseño,
el soporte de madera y la parte final de pluma. Para su extracción se diseñaron
pinzas especiales como las descritas y dibujadas en sus textos por Ambrosio Paré,
que pretendía la extracción de la punta sin dañar tejidos en su retirada protegien-
do la zona precisamente diseñada de la flecha para evitar el retroceso. Otra forma
de extraerlas era atravesar los tejidos completando el recorrido hasta su emergen-
cia por el lado contrario a la penetración sobre todo si no existía en el trayecto
órganos vitales. Era normal que se rompiera la parte de madera de la flecha.
El arco fue sustituido por la ballesta tanto de hierro como de madera, arma
de mayor precisión y potencia de disparo, que también proyectaba flechas y otros
dispositivos más veloces como dardos. La capacidad de penetración era mayor y
su poder lesivo superior. Por otro lado, se desarrollaron ballestas de mayor tamaño
como las arbalistas, que podía atravesar corazas, utilizadas todo en los asedios,
pero que no eran de uso personal, sino que había que fijarlas y afianzarlas por su
potencia de disparo. Las lesiones de sus flechas, y dardos eran mucho más lesivos.