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A nales de la R eal A cademia de M edicina y C irugía de V alladolid
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que se sumaban a las ya clásicas armas de corte o penetración. Todas las armas
presentaban las características de lesión, ya sea por su tamaño, forma, elemento
cortante o penetrante, vinculación con el tamaño del elemento traumatizante. En
la edad media por otro lado se habían mantenido a nivel de la atención de las
heridas, conceptos clásicos en base a principios no muy científicos que se venían
practicando a través de los siglos.
En relación a la producción de las heridas, que hemos comentado que estaba
vinculada con el arma que las ocasionaba, reseñando que se utilizaban armas de
corte y punción como espadas, puñales, dagas, alfanjes, lanzas, picas, flechas,
dardos, venablos. Armas de contusión como bolas, mazas, martillos. Armas de
proyectil de fuego como pistolas, escopetas, alabardas, arcabuces o mosquetes.
Cañones y toda la familia con este perfil como lombardas medias lombardas o
lombardetas, utilizadas para lanzar balas de gran calibre. Sistemas explosivos
como bombas de mano, toneles de pólvora o minas. Se mantenía el uso del fuego,
también el agua hirviendo, no así el aceite que se utilizaba para fabricar bombas.
Se provocaban explosiones con el tipo de lesión que producía la onda expansiva.
Elementos de contusión como las piedras, lanzadas en los asedios.
Es relevante por otra parte para considerar las heridas, las lesiones y su
curación los sistemas de protección que se llevaba en la batalla, pasando por pe-
tos, cotas de malla, cascos, morriones, yelmos etc. que a veces protegían de las
lesiones, pero en otras ocasiones no eran suficientes. El hecho de buscar la zona
que estos sistemas de protección dejaban como vulnerables, hacía que en muchas
ocasiones se centraban las heridas en la cara, laterales del cuerpo o extremidades.
Actuación de los tercios españoles utilizando gran variedad de armas