Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Seite 80
amigas que la escuchen. Es decir, tener un entorno compresivo y también
contar con un buen apoyo profesional,
además de tratar de empezar o continuar con una actividad.
Ocultar su estado de depresión, encerrarse y no compartirlo, muchas veces
por ignorancia o vergüenza del qué dirán,
disfraza la situación y hace que el síndrome se vaya asentando en el inconsciente
y cuando pasa tiempo y cree que todo
volvió a la normalidad, cuando menos se
espera, aparece con todas las fuerzas.
Síntomas
Además de estado de ánimo deprimido,
la mujer puede presentar los siguientes
síntomas casi todos los días:
Sentimientos negativos hacia el bebé.
Falta de placer en todas o en la
mayoría de las actividades.
Disminución del apetito.
Pérdida de energía.
Sentimientos de retraimiento, aislamiento social o desconexión.
Sentimientos de inutilidad o culpa.
Dificultad para dormir.
Dificultad para concentrarse o pensar.
Pensamientos de muerte o suicidio.
Diagnóstico y tratamiento
No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El médico puede solicitarle a la mujer llenar
un cuestionario y buscar signos de depresión o riesgo para esta enfermedad.
Algunas veces, la depresión posparto
puede estar relacionada con trastornos de salud como el hipotiroidismo.
El tratamiento a menudo incluye medicamentos, terapia o la combinación de
ambos. Si una madre está pensando en
hacerse daño a sí misma o al bebé, debe
buscar ayuda médica de inmediato.
Una vez diagnosticada la depresión,
la mujer necesita un seguimiento meticuloso durante al menos seis meses. La participación en grupos de apoyo puede
ser valiosa, pero debe ser apoyada con
medicamentos y psicoterapia formal.
Si se deja sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años
y la madre puede estar en riesgo de hacerse daño o a su hijo.
Los medicamentos y la asesoría profesional con frecuencia
son efectivos para
reducir o eliminar los
síntomas.
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