Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 188
Salud bebé / Esté pendiente
Cuando los niños se halan las orejas muchas veces sucede porque tienen molestia por la rasquiña generada por la movilización normal de la cera de los oídos.
Es normal que hagan esto porque no
tienen la motricidad fina para meterse el
dedo meñique y rascarse. Por ello, lo mejor es mantener limpios los oídos del niño.
Los copitos con algodón sirven sólo
si la cera ya ha salido, por lo que la mayoría de veces lo que hacen es empujarla hacia adentro. La limpieza ideal
se realiza aplicando en cada oído una
gota de glicerina carbonatada cuyo
frasco se frota en las manos para calentar el contenido. La glicerina ablanda
la cera, permite que se movilice y salga.
El procedimiento debe repetirse tres veces al día por tres días, cada mes.
En algunos casos extremos de tapones de cera que son muy grandes por no
realizar la limpieza, es necesario acudir
al otorrino para que realice un lavado
de oídos.
Es falso que halarse las orejas haga
que los niños se vuelvan orejones. Ellos
pueden hacerlo para jugar y la elongación (alargamiento) del lóbulo
se producirá sólo si lo halan
permanentemente. Si a
usted le preocupa
que su hijo lo
haga, suminístrele un objeto atractivo
y útil para que tenga en qué ocupar
las manos.
Otitis
Cuando el niño se queja de que le duele el oído o lo siente tapado, probablemente tenga otitis, una infección provocada por agua que se quedó dentro
del oído o por leche (esta pasa de la
boca por el conducto que la comunica
con el oído, habitualmente cuando se
toma biberón acostado).
La otitis amerita un examen y tratamiento, por lo que ante su sospecha hay
que acudir de inmediato al pediatra.
Entre tanto, se puede aliviar el dolor con
acetaminofén en la dosis para la edad
del pequeño y se debe evitar meterle
cualquier objeto en el oído.
El médico probablemente recete
gotas para el oído, que deben aplicarse
bien para que sean efectivas: con el niño
acostado de lado, una a una para que
fluyan y el aire escape, y dejando al niño
en esa posición durante dos o tres minutos para garantizar que las gotas lleguen
a lo más profundo del canal auditivo.
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