Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 187

Salud bebé / Esté pendiente Visión La agudeza visual es la capacidad de lograr distinguir los detalles finos de un objeto y encontrar las diferencias con otros. Es muy pobre en el nacimiento, 10% de la normal, aumenta en los primeros seis meses hasta 40% y logra su total capacidad hacia los 10 años. Para distinguir la forma de un objeto, se debe poder discriminar entre la figura y el fondo aun en condiciones de poca luminosidad. Esta capacidad se desarrolla desde las diez semanas de edad y termina su desarrollo a los nueve años. La capacidad de discriminar el color sirve para distinguir los objetos: el niño nace con las células capaces de realizar esa tarea, pero son pequeñas y de poca habilidad. Así, distingue el rojo del blanco a los dos meses y de allí en adelante su capacidad madura rápidamente. La capacidad de percibir el movimiento de los objetos es una de las más desarrolladas al nacer. Un objeto en movimiento es notado más fácilmente que uno estático. Hacia las tres semanas se nota el cambio de dirección de un objeto y hacia los siete u ocho años esta habilidad se ha desarrollado del todo. La información que da el mundo a través de la visión (forma, tamaño, superposición, movimiento, percepción simultánea con los dos ojos, texturas) va creando las pistas para construir la percepción de profundidad. El bebé sigue un objeto en movimiento desde las tres semanas. A los tres meses empieza a ver con ambos ojos al tiempo, capacidad que tiene su principal desarrollo durante los siguientes tres meses. Esta etapa coincide con llevar los ojos hacia un objeto cerca de sí, ver nítido un objeto a cualquier distancia y mantener los ojos sin desviación. Muchos padres observan en sus hijos este fenómeno. De repente hacen bizcos. Es parte del proceso de maduración de la capacidad de trabajar con ambos ojos al tiempo. Los primeros seis meses son los más importantes en este proceso. Casi podría decirse que a esa edad un bebé tiene igual capacidad que un adulto. Hacer que los dos ojos se dirijan voluntariamente a un objeto es un proceso que requiere de la coordinación en el movimiento de los ojos. El recién nacido sigue un objeto que se mueve lentamente, en forma de pequeños saltos. Va mejorando este patrón durante los primeros cuatro meses, hasta ser capaz de realizar su seguimiento a la velocidad del objeto. Todas e 626&7FW,: