Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 168
Nutrición bebé
utrición
Malnutrición
infantil
Consulte con un nutricionista cómo mantener
la s
salud con adecuados hábitos alimentarios y de estilo de vida.
Una dieta óptima es la que da energía y nutrientes en cantidad y calidad,
que permiten a las células recibir el
aporte de nutrientes para cumplir funciones importantes para el crecimiento y desarrollo.
Malnutrición es lo contrario: un desbalance entre la ingesta de nutrientes
(proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales) y las necesidades nutricionales, lo cual altera la composición
del cuerpo. Puede darse como desnutrición, sobrepeso u obesidad.
La desnutrición puede obedecer a
un déficit en la ingesta de energía (calorías) y nutrientes. Debe clasificarse para
establecer hasta dónde ha habido una
alteración en el crecimiento y desarrollo e iniciar un plan alimentario según el
grado de la misma, edad, talla, peso y
sexo. Dependiendo de la edad, la alimentación debe aportar calorías, proteínas, vitaminas y minerales. Además,
la desnutrición se puede presentar por
alteraciones orgánicas que impiden la
utilización adecuada de los nutrientes y
al aumentar las necesidades nutricionales por una enfermedad.
El sobrepeso u obesidad infantil es exceso de grasa acumulada por una elevada ingesta de energía desde temprana edad. Tiene causas de tipo genético,
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ambiental, alimentación inadecuada, sedentarismo y padres obesos. Los lactantes y niños con sobrepeso tienen mayores
probabilidades de convertirse en adultos obesos que los delgados.
En el caso de lactantes deben seguirse recomendaciones como: prolongar la lactancia materna el mayor
tiempo posible; seguir las normas sobre
el inicio de la alimentación complementaria sin exceder los alimentos,
especialmente los que son fuente de
carbohidratos (harinas) y de grasas; establecer horarios de comidas flexibles
pero que no sirvan para apaciguar la
conducta de los niños; no usar los alimentos como premio o castigo; reorientar los patrones alimentarios de la
familia para evitar el consumo de alimentos altos en calorías, grasas especialmente saturadas, comidas rápidas,
bebidas azucaradas y reconocer que
las comidas deben consumirse cuando
el niño tiene hambre.
También hay que promover la actividad física en los niños aparte del
deporte o gimnasia que realizan en los
jardines o colegios; evitar que consuman alimentos mientras ven televisión,
usan juegos electrónicos o computador
y limitar el tiempo que permanecen al
frente de esos aparatos.